Relatos cortos ficcion Snuff un día de suerte

 

 

 

Hoy no me apetecía ir al instituto, así que he puesto el despertador a las 12. Tenía mucho sueño porque me había pasado toda la noche estudiando, como siempre que tengo exámenes. A las 10 me he despertado porque en el piso de arriba están haciendo obras y hacen mucho ruido. Bueno, ya que estoy despierto voy a desayunar. No hay nada en la nevera ni en la despensa, salvo un yogur natural. Me ducho. El agua sale helada. Mierda. Llaman al teléfono. No hay toallas para secarme. Salgo en pelotas por la casa completamente congelado en busca de una jodida toalla. Joder. No encuentro ni una puta toalla. La puta manía de mi madre de cambiar las cosas de sitio. En el armario de las toallas ahora hay zapatos. Cojo un trapo sucio de la cocina y me seco como puedo. Cojo el teléfono. Preguntan si deseo una colección de enciclopedias. Les cuelgo. Suficiente aprendo en el instituto como para aprender también en casa. Para eso está la tele. Por cierto, voy a ver que dan en la tele. Joder. La misma mierda de siempre. Que si ésta se acuesta con aquél. Que si la vieja ricachona está con el mulato de turno... Que asco. Por mucho que cambie de canal el contenido es el mismo. No entiendo porqué no ponen mis padres televisión por cable. Bien que se gastan el dinero los fines de semana para emborracharse con los amigos. Pues voy a encender el ordenador. Mierda. Se me olvidaba que mi hermano pequeño lo estropeó. Joder, ya son las 12. Como no tengo nada mejor que hacer, voy a ir a comprar algo para comer. Salgo a la calle despeinado. Da igual, nadie lo va a notar. Me dirijo hacia el supermercado. Por el camino voy esquivando ancianas y marujas que se reúnen para hacer la compra. Las ancianas no me importan porque, pobrecillas, no se dan cuenta de que te cortan el paso. Pero las putas marujas lo hacen aposta. Se ponen a hablar en medio de la acera sin dejarte pasar, pero lo hacen aposta estoy seguro. Llego al supermercado. La cola es inmensa. Todas esas mujeres con cara de amargadas con sus carros llenos de comida y yo con una pizza para calentar en el horno. Nadie me deja pasar en la cola a pesar de que solo llevo una pizza. Estoy media hora esperando a que llegue mi turno. Por fin salgo de esa jungla. Vuelvo a casa. Preparo mi comida. Como viendo las noticias. Hablan sobre un atentado en no se que país. Muestran imágenes de los cuerpos de las víctimas. No les importa una mierda que esté comiendo a estas horas. Ellos ponen imágenes de muertos y de mutilados. Mejor apago la tele. Quizás deba estudiar. Mejor no, para que, si se que me van a suspender igual. Es una de las desventajas de no tener tetas. Las mujeres estarán todo lo infravaloradas que quieran en la sociedad pero en la escuela los infravalorados somos los hombres. La chica que se sienta a mi lado aprobó historia con un 3 de media, con eso lo digo todo. Termino de comer. Reflexiono sobre lo mal que va el mundo. Pero me aburro pensando en cosas que no tienen solución. Decido masturbarme. Todos los adolescentes hacemos estas cosas. Yo me masturbaba para olvidarme de todos los problemas que tenía en la vida, no simplemente por el placer físico que una paja me produce. Cuando terminé no me lavé la mano con la esperanza de estrechársela a algún político con el que me encontrara por la calle. Voy a ver el correo. Para mi sorpresa hay una carta para mi. Es del test psicotécnico que me hicieron en el instituto, para evaluar mis capacidades mentales. Abro el sobre con olor a ranciedad propia de mi instituto y analizo su contenido. Los resultados son tajantes: Tengo dificultades en la lectura, no tengo memoria, ni percepción espacial, ni se me dan bien los números y un largo etcétera. Soy subnormal, vamos. Viendo los resultados obtenidos, llego a mis propias conclusiones:

 

1-Es cierto, no se leer. Mis colecciones de comics marvel solo eran para decorar estanterías.

2-No tengo memoria, especialmente cuando me hacen pruebas estúpidas a las 8 de la mañana para ver si tengo memoria.

3-Mi percepción espacial es escasa, será porque jamás he estado en el espacio.

4-No se me dan bien los números. Eso lo sabía yo antes de que me hicieran este jodido test de los cojones

Finalmente llego a quid de la cuestión. De mayor quiero ser psicólogo. Es un verdadero chollo, le dices a una pandilla de subnormales que te rellenen unos tests. Luego los metes en una máquina que sacará unas conclusiones erróneas pero eso da igual. El siguiente paso es insultar a la persona que ha hecho el test, diciéndole que no sabe leer, etc... Por último, a final de mes, cobras la ostia. Con ese sueldo te puedes comprar un bmw igual que el que tiene el psicólogo de mi instituto. Puto test. Voy a dormir un rato la siesta. Cuando estoy a punto de conciliar el sueño, los paletas del piso de arriba se ponen a picar otra vez. Llevan toda la semana con las putas obras. Los vecinos de arriba son unos hijos de puta. Lo único que tienen bueno es su hija. Es la típica rubia que va de inocente y recatada pero luego es más puta que las gallinas. Bueno, voy a ver los simpsons. Terminan los simpsons. Decido ir al bar de siempre a ver a los amigos. Bajo por el ascensor. En mi portería encuentro a la hija de los vecinos de arriba con su nuevo novio. Ella me lo presenta, como si a mi me interesara que tuviera novio. Le doy la mano. Seguro que no se imaginaba que me había hecho momentos antes una paja. Bueno, en realidad yo tampoco había pensado que el habría metido su mano en el coño de su novia. Me fui dirección al bar de siempre, esquivando a las viejas y a las marujas como siempre. Allí estaban todos. Pedí una cerveza. Me senté junto a ellos. Estaba Marta, la chica que me gustaba. Estaba haciendo manitas con mi mejor amigo. Mejor me voy. Como no tenía nada que hacer me puse a pasear. Pensé lo dura que era mi vida. Mi único consuelo era que había gente que vivía peor que yo. Yo por lo menos tenía una casa, una familia, unos amigos.... Tengo suerte. Lo que realmente tengo es una casa de mierda, donde el agua de la ducha te sale fría, no hay toallas, no hay comida, no hay televisión por cable... Igual que mi familia, mis padres todo el día fuera, no se preocupan para nada de mi, solo se preocupan de mi hermano pequeño, que por cierto, me jodió el ordenador.... Y que decir de mis amigos. Mi mejor amigo se folla a la chica de la que estoy enamorado. Pero puedo considerarme afortunado. Mientras voy caminando calle abajo un grupo de niñatos se meten conmigo. Al principio no les hago caso. Son unos 10. 10 contra 1. Me dan una paliza y me roban delante de las miradas de todo el mundo. Nadie de la calle ha hecho algo para ayudarme, se quedaron todos mirando como me apalizaban. No esperaba más de ellos. Llevo toda la tarde caminando. Se hace de noche. Se pone a llover. Resbalo y caigo al suelo. No importa. Ya nada me importa. Al menos ha sido un día emocionante. Vuelvo a casa. Llego a casa a las 22:00. Miro a ver si hay algo de cena. No hay nada. Salgo otra vez a la calle. Me dirijo a una tienda de ultramarinos que está abierta las 24 horas. Mierda, no llevo dinero encima. Subo a casa a pedir dinero a mis padres. No hay nadie en casa, se habrán ido a cenar fuera. No tengo dinero ni comida. Vuelvo a la tienda de ultramarinos. Cojo unas bolsas de patatas y me voy corriendo. Subo a casa. Me como las dos bolsas de patatas. Pican a la puerta. Miro por la mirilla. Es la policía. Algún vecino chivato me habrá visto. Joder, vaya día. Intento salir por la ventana de mi habitación. Curiosamente, me ve la vecina de arriba. Me ayuda a subir hasta su habitación. Me sujeto a la repisa de su ventana y con su ayuda consigo subir. La abrazo y le agradezco lo que ha hecho por mi. De repente entra a su habitación su novio. Nos ve abrazados. El novio, incrédulo, se enfada y me pega. Me metió una paliza. Luego aclaramos las cosas. Le expliqué que me seguía la policía y que su novia me había ayudado, por eso la abrazaba. El novio se disculpó. Ya era demasiado tarde, me había partido la nariz. Me fui de esa casa sangrando, como si tuviera la regla en la nariz. Me metí en el ascensor y bajé hasta abajo del todo y me fui a la calle. Me fui rápidamente de aquella zona con la esperanza de que la policía no me alcanzara. Seguí el mismo camino que aquella tarde. Me volví a encontrar con los niñatos de antes. Me volvieron a apalizar. Me quedé sin conocimiento. Desperté en el hospital al día siguiente. Me habían diagnosticado rotura de dos costillas y traumatismo craneoencefálico. Pero lo peor es que también me encontraron un tumor maligno en el cerebro. Joder, con 17 años y con un puto tumor. Quizás soy subnormal como pone en el test psicotécnico por culpa de este tumor.A las primeras personas que vi a mi lado fueron a los policías. Me cago en la puta, la policía siempre te atrapa cuando haces algo pero cuando te dan una paliza nunca están ahí para ayudarte. A su lado estaba mi madre llorando como una loca, como si yo le importara. También vi a mi padre, con la mirada ausente que le caracterizaba. Me estuvieron dando la charla todo el día. Por la noche me quedé solo. Aproveché para escaparme del hospital. Lo conseguí. Salí a la calle y bisturí en mano me dirigí donde aquellos niñatos me habían apalizado. Estaban allí, fumando hierba. Volvieron a acercarse para darme otra paliza. Saqué el bisturí y apuñalé a uno de los chulos que se me acercó. Los otros se fueron corriendo. Luego esperé a que viniera la policía. El chico al que apuñalé murió. Me llevaron a uno de esos reformatorios en cuanto estuve curado de mis contusiones. Allí permanecí unos días, altamente vigilado, como si fuera un loco psicópata. A la hora de la comida, nos daban tenedores y cuchillos de plástico. Cuando llevaba un mes recluido en aquella prisión-reformatorio, me dejaron volver a mi casa para ver a mis padres un sábado. Era una visita corta, solo para verlos, hablar con ellos y volver a esa cárcel. Cuando entré en mi portería me encontré con la hija de los vecinos de arriba con su nuevo novio. Me lo presentó, como si me importara que tuviera un nuevo novio. Aprovechó para explicarme que ya habían terminado las obras en su casa, que haber si subía algún día a saludarla. Subí a casa. Mis padres han aprovechado mi ausencia para hacer reformas en la casa. Han puesto televisión por cable, han comprado un ordenador nuevo, incluso cuando llegué había mucha comida en la nevera. Entré en el lavabo. Me lavé las manos. El agua estaba caliente. Cogí una cuchilla de afeitar. Cuando mis padres abrieron la puerta del lavabo debido a mi tardanza, me encontraron con los ojos en blanco, tirado sobre un charco de sangre. Supongo que fue una decisión cobarde la de cortarme las venas pero... ahora descanso en paz. Cine de Calidad gratis

 

El Autor de este relato fué Frangelico , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=2600&cat=ficcion (ahora offline)

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Hoy no me apetecía ir al instituto, así que he puesto el despertador a las 12. Tenía mucho sueño porque me había pasado toda la noche estudiando, como sie

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2021-07-17

 

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