Relatos cortos terror vampiros Noah

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Por aquel entonces yo tenía 25 años. Era una noche calurosa de julio cuando dejé mi libro en la mesita y apagué la luz para dormir. Era mi primer día de vacaciones después de duras semanas de trabajo. Por fin podía relajarme y pensar en el cada vez mas cercano viaje que había programado. Enseguida me dormí. Pero de repente me desperté sobresaltada y empecé a notar una presencia a mi lado. Cada vez mas asustada no me atrevía a girar la cabeza en su dirección. Pasaron unos minutos y aquello me llamó por mi nombre pero con una voz masculina pero a la vez dulce, como un canto: "Marta, mirame". En ese momento se me ocurrió que tenía que encender la luz antes de girarme (ademas la luz estaba en la dirección opuesta a el y en el lado despejado para mi), así que con un movimiento rápido encendí la luz y cuando me giré solo alcancé a ver alguien alzando el vuelo desde mi ventana. Su larga melena lisa y negra fue lo único fisico que percibí. Durante cinco minutos me quedé inmóvil pensando que quizá aun no había despertado, así que, en un intento de no querer creerme lo que había ocurrido decidí volver a dormirme. Y lo mas sorprendente es que en menos de dos minutos ya estaba dormida... Así que a la mañana siguiente estaba completamente segura que solo había sido un sueño. El día transcurrió normal, seguía con mis preparativos del viaje a Cuba, solo faltaban 6 días para el esperado. Cada vez estaba mas emocionada así que en el momento de irme a dormir ni recordé lo ocurrido la noche anterior. Pero aquella noche volvió a pasarme exactamente lo mismo y reaccioné de la misma manera. Aquello se repitió durante 2 noches mas y empezaba a pensar que algo no estaba funcionando en mi manera de dormir, pero a la gente que se lo contaba no sabía darme ninguna explicación específica, unos me decían que era el subcosciente, otros que seguro que lo último que había pensado antes de dormirme era en eso y por esa razón lo volvía a soñar y otros (a los que menos caso hice) que podría ser una premonición... Aquella noche estaba en la cama pensando y se me pasó una locura por la cabeza, no iba a encender la luz. Si me volvía a pasar lo mismo en el sueño intentaría cambiarlo y no encender la luz, simplemente girarme y mirarlo (aunque una verdadera locura porque los sueños no puedes dominarlos...). Al rato me quedé dormida y volví a despertarme sobresaltada y notar la presencia a mi lado, recordé lo que había pensado y me sorprendí a mi misma ya que lo recordé, no encendería la luz. Recuerdo que en aquel momento no estaba asustada, solo quería saber el porque de aquel sueño y si para hacerlo tenía que mirar a aquel ser pues lo haría. Así que me fui destapando la cabeza lentamente y girandome hacía él. El reflejo de la luz de la luna le daba en la cara así que pude verlo bastante bien. Era un hombre de mi edad mas o menos, alto, con el cabello negro, liso y largo, los ojos muy negros y grandes, casi no se le distinguía la parte blanca del ojo, la piel muy blanca, iba descalzo y vestía unos pantalones anchos negros y una camisa larga de la misma tela y color que los pantalones con una gran abertura en el cuello que le llegaba mas abajo del pecho inberbe. Era un hombre muy atractivo pero parecía de otro planeta. Estaba de pie y me miraba desde lo alto. Ambos nos miramos durante unos minutos cuando de repente se arrodillo a mi lado y me dijo: "Marta, por fin me has mirado". Tardé en reaccionar pero por fin me decidí a preguntar porqué razón soñaba cada noche con el, me contestó que no era un sueño, que hacía mucho tiempo que venía cada noche a mi habitación a verme dormir. Yo no me lo podía creer así que decidí encender la luz pero me cogió la mano con suavidad y me dijo "no, por favor" le pregunté porque desaparecía cuando encendía la luz y me contó toda su historia: "Se llamaba Noah, aunque del mundo de donde venía todos los hombres eran iguales y se llamaban Noah, se diferenciaban por el sonido que desprendían cada uno. Nacían, vivían y morian del aire, simplemente, durante aproximadamente dos meses. No dormian nunca, ademas les resultaría muy dificil ya que no podían cerrar los ojos y eran sensibles cualquier tipo de luz, por eso cada vez que encendía la luz desaparecía. Un día se puso las manos tapándose los ojos para ver lo que se sentía y apareció en este mundo, empezó a dar vueltas explorandolo todo, sobretodo a los humanos, hasta que una noche encontró mi ventana abierta y entró, me encontró durmiendo y le pasó algo que no había sentido nunca, le emocionó mi paz interior al dormir y se le cayó una lágrima por el rostro, al principio se asutó pero le gustó la sensación que le recorría y decidió a partir de aquel día volver todas las noches a verme dormir hasta el día que desperté..." Yo no podía creerme aquella historia que me fascinó hasta lo mas profundo de mi ser, como podía ser real? Y a la vez, como alguien de su apariencia podía ser real? Estuvimos hablando horas hasta que me dormí. Pasé todo aquel día deseando que llegara la noche para poder ver a Noah otra vez, había despertado algo dentro de mi, una emoción inexplicable y no quería perderla. La noche llegó y Noah volvió, durante dos noches mas las pasamos hablando y contandonos cosas de nuestros mundos, los dos como niños escuchando cuentos... Una noche recordé lo que me dijo que solo vivían durante dos meses y le pregunté que cuanto hacía que vivía y me contestó que era su última noche, no volvería nunca mas... En aquel momento me recorrió un escalofrio por todo el cuerpo, no podía ser, no podía abandonarme así, despues de haber invadido mi vida, no podía hacerlo. Pero no había nada que pudiera hacer, era su destino, tenía que desaparecer para dejar a otro Noah nacer... No quería que aquella noche acabara pero poco a poco pasaban las horas y se acercaba el amanecer. Así que llegó el momento de la despedida, me dijo que seguramente había tenido la vida mas emocionante que ningún Noah hubiera imaginado, ya que había viajado a otro mundo y había conocido a un ser completamente diferente a el (nunca me lo dijo pero supongo que en su mundo no había mujeres), desde el primer momento que me vio había sentido cosas de las cuales no se arrepentiría aunque viviera 80 vidas. Yo sabía que nunca conocería a un ser tan especial como el, ya fuera humano o no. Empezaba a aparecer el sol y se giró para mirarme, durante unos minutos nos miramos como si intentaramos detener el tiempo, pero no pudimos. Nuestros alientos cada vez mas cerca, levantó la cabeza, cerré los ojos y me los besó, cuando los abrí vi que se separaba de mi, así que le cogí la cara y lo acerqué a mi, mirandonos a escasos milimetros el uno del otro, hasta que suavemente fui acercando mis labios a los suyos y nos fundimos en un beso eterno. Cuando abría los ojos había desaparecido de mi lado... Pero nunca desaparecerá de mi vida ni de mi memoria. Siempre habrá un Noah en mis labios. ELMA Blog

El Autor de este relato fué Marta , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=10843&cat=craneo (ahora offline)

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