Relatos cortos eroticos Anales EL DELICIOSO DESAYUNO

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Era un día por la mañana, Jesús, se vestía en la sala, mientras yo fui al refrigerador y saque un delicioso y refrescante yogurt para curar un poco la resaca de la noche anterior.

Me senté en una silla del comedor con las piernas arriba de la silla y me dispuse a levantar la tapa y a lamerla con mi lengua, Jesús al ver eso, me pregunto: ¿no prefieres yogurt natural?, al mismo tiempo que se acercaba de manera maliciosa a mi.

Yo solo vestía mi pantaleta y una camisa de él, sin sostén abajo, el sacó su enorme pene de entre sus pantalones y se paro justo frente a mí.

Sin mediar palabra, me tomo de la nuca y me inclino a la altura de su verga, la cual estaba recién perfumada ya que se acababa de bañar y olía a jabón. Mis cinco sentidos se despertaron de inmediato; el olfato percibía ese delicioso aroma a limpio que despedía aún el jabón; mi vista se engolosino viendo de cerca aquel enorme monstruo a escasos centímetros de mi rostro, mis oídos recibían sus excitantes palabras; mi lengua y mi boca se disponía a paladear ese delicioso caramelo que me comería en el desayuno y las partes más intimas de mi cuerpo se disponían a recibir a ese gran miembro.

Yo tenía el vaso de yogurt en mi mano izquierda y con la derecha tome su enorme pito y lo introduje en el vaso de yogurt, el solo sonrió, su enorme pene empezaba a erectarse por el roce con mi mano y por la sensación del refrescante lácteo.

Sin perder tiempo lo lleve a mi boca, que deliciosa y enorme cuchara exclame, el me dijo: ¡también esta te la puedes comer!, ¡de hecho te la vas a comer por todos lados!

El yogurt se batía deliciosamente en mis labios, ya que su verga era enorme y apenas podía introducirla en mi boca completamente abierta, fácilmente lo hubiera podido cubrir si tuviera tres manos y del grosor ni hablar, apenas y lo podía rodear con mi mano, cualquier quinceañera se volvería loca con semejante vergota.

Los trozos de fruta de volvieron más apetecibles al tener ese enorme plátano en mi boca, rápidamente lo pude ensalivar y empezó a resbalar a su entero antojo dentro de mi ardiente boca.

Con la mano izquierda inclinaba el vaso de yogurt sobre su pene y al mismo tiempo lo ponía justamente debajo de sus enormes testículos, los cuales rápidamente se empezaron a batir del lácteo.

Era un delicioso batidillo que yo me encargaría de recoger y limpiar con gusto y deleite en los próximos minutos.

Mi mano y su pene estaban completamente batidos entre el yogurt y mi saliva, esa mezcla empezaba a derramarse por entre mis labios hasta mi barbilla y sin poder evitarlo llego hasta mis senos y la punta de mis pezones.

El excitaba mis bubis con su mano y empezó a batir más y más la mezcla de saliva y yogurt en mis pezones.

Me pidió que dejara el vaso del excitante yogurt y me puso de a perrito sobre la mesa del comedor, introdujo sus dedos en el vaso y después entre mis nalgas buscando mi ano para facilitar la lubricación, era un delicioso batidillo.

Que delicioso pedorro tienes, me dijo, es un hermoso trasero el que me voy a chingar esta mañana de desayuno, volvió a insistir.

Coloco con su mano el enorme trozo que le salía de entre sus piernas justamente en la entrada de mi ano y dijo ¡quiero que lo conozcas para que puedas comparar, quiero que tu cagon y mi verga se conozcan y que tus hospitalarias nalgas le den alojamiento esta mañana!

Su pene completamente erecto no tuvo ninguna resistencia para penetrar de un solo golpe mi recién estrenado fundillo .La noche anterior me habían cogido Heriberto y Raúl y el era el tercero para tener sexo anal en toda mi vida.

De hecho todavía sentía la sensación de tener los penes de Heriberto y Raúl dentro, ya que sentía un enorme hueco y por más que trate de cerrarlo y apretarlo era en vano, su enorme tamaño había dejado huella en mi culo.

Lentamente sentí la refrescante sensación del yogurt en mis entrañas, el cual al mezclarse con mi saliva daba una deliciosa sensación de placer. Jamás en las tres veces anteriores había sentido tanto placer de tener desde el inicio sexo por el culo.

Su enorme verga entraba y salía con facilidad y a pesar de que Heriberto Raúl la noche anterior me habían lastimado por las profundas y constantes penetraciones que me dieron, verdaderamente en ese momento yo disfrutaba al máximo.

Con su mano derecha hacia el intento de alcanzar y acariciar mi clítoris y con su mano izquierda me daba fuertes palmadas en ambas nalgas como pidiendo que yo me moviera más rápido.

Yo accedí a su petición e inicie un vaivén más acelerado, sabía que el llevada prisa pues tenía que ir a trabajar y no quería que dejáramos este asunto para en la noche.

Inclino todo mi cuerpo sobre la mesa del comedor y prácticamente fue el quien dirigió el ritmo de la penetración, yo solo a petición de el separaba mis nalgas con ambas manos para facilitar la deliciosa penetración que me estaba dando en ese momento.

Lentamente saco tu macana de mi adormecido trasero, yo pensé que el final se aproximada, por lo que me volteé hacia el y me coloque de cuclillas para recibir su venida en la cara. El me levanto de los pechos y me ordeno acostarme boca arriba sobre el comedor. Levanto mis piernas tomándome de los tobillos y me dijo que las abriera.

El contemplo por unos instantes el panorama que le ofrecía mi vagina que en ese momento estaba completamente indefensa y a su merced para ser penetrada por su enorme camote. Apoyo mis tobillos en sus hombros.

Coloco su enorme arma en la entrada de mi panocha y lo introdujo de un solo golpe hasta el fondo. Por tanta excitación de los instantes anteriores se encontraba perfectamente mojada y lubricada lo que facilito la penetración.

Se mantuvo algunos instantes dentro de mi húmeda y caliente papaya entrando y saliendo a su entero antojo, mientras con ambas manos acariciaba y apretaba con desesperación mis enormes y redondos senos.

Tomo el vaso de yogurt y vertió un poco sobre mis pechos y empezó a juguetear con ellos batiendo el lácteo en mis tetas.

Tan fuertes, grandes y prolongadas eran sus arremetidas que en una de esas se salio su pene de mi caliente panocha y cuando intento meterla de nuevo se introdujo en mi ano, entonces se dio cuenta que era más excitante entrar y salir de un lugar a otro y pasar su pene de la humedad y calor de mi vagina al apretado y candente culo y viceversa.

Así estuvimos unos minutos, el me sujetaba fuertemente de mis muslos y se repegaba en cada arremetida que me daba.

Por fin saco su palo y me pidió que me sentará en una de las sillas del comedor, se acerco lo suficiente para poner su enorme daga en medio de mis pechos y empezó a masturbarse como si estuviera cogiendome por las tetas.

El yogurt que había puesto unos instantes antes facilitaba la chaqueta rusa al mismo tiempo que me pedía que apretará mis chiches contra su enorme palo y el movía mi nuca en el sentido de la masturbación para que con la boca lo paladeara. Verdaderamente era excitante rozar con los labios y en ocasiones con la lengua ese enorme pene.

Cuando me di cuenta que estaba a punto de venirse, tome el vaso de yogurt y lo puse justamente por debajo de la cabeza de su verga, quería tragarme todo ese semen que después de todo el me había prometido y ofrecido yogurt natural.

Su primer chisguete fue a dar en mi ojo derecho y se escurrió rápidamente por la comisura de la nariz y mi mejilla, la siguiente erupción dio directo en mi garganta, mi lengua y mis dientes fueron bañados por esa deliciosa leche.

Inmediatamente percibí la combinación del delicioso sabor amargo y salado de su semen en mi boca y lo trague lentamente no sin antes mezclarlo con mi saliva.

Los siguientes disparos de su abundante venida cayeron parte en mi boca y parte en el vaso de yogurt.

Por fin termino de venirse y tome con mi mano izquierda su todavía erecto y firme palote y con la punta de mi lengua retire y trague una gran gota de ese delicioso y espeso esperma.

Para que se fuera contento a trabajar lo chupe unos instantes para exprimirle hasta la ultima gota de su semen.

Mi vaso de yogurt ahora tenia mezcla de yogurt de frutas y semen caliente y espeso, introduje la gran cabeza de su verga (que por cierto apenas y cabía) en mi vaso e inmediatamente lo lleve a mi boca, para saborear esa exquisita combinación.

Retiro mis manos y mi boca de su pene como diciendo es suficiente y tomo una servilleta de la mesa y limpio sus huevos y el tronco de aquel hermoso y gran pene que ya había sido mío y seria mío por muchas ocasiones más mientras ambos así lo dispusiéramos.

Yo permanecí sentada en la silla y me dispuse a saborear gota a gota hasta el ultimo asiento del vaso de mi delicioso yogurt aunque para esto no tuviera la elegante y hermosa cuchara que unos instantes antes había paladeado y acariciado tanto, no sin antes llevar con mis dedos a mi boca los restos de semen que aun permanecían en mi mejilla.

Ha sido uno de los desayunos más deliciosos y nutritivos que he tenido en mi vida.

El Autor de este relato fué DANIELA , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=2770 (ahora offline)

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