Relatos cortos eroticos Desvirgaciones la hermanita de mi hermano

 

 

 

A veces el destino tienta, y cuando lo hace decide meterse con los tabues, hacer de nosotros transgesores de nuestras propias normas y victimas de nuestras propias debilidades, aun cuando como adulto (30) se aprende a ser mas responsable y meditabundo de lo que se hace...

En la piel de una hermosa niña de 14 años, hermana de un intimo amigo, el destino me puso a prueba de mis propias ideas, de mis propios limites, de las barrera que a veces ingenuamente uno se pone...

Ella era como el viento. Suave como las caricias dadas en sueño, de ojos brillantes, de espejos azules, cascada de cabellos dorados, largos peinando la cintura, cortando el aire en dos cada vez que meneaba su cabeza. Su sonrisa era dominante para mis silencios, y su voz el punto de partida de mis secretas perversiones que planeaba en mis interiores...

 

Pero su belleza no era simplemente angelical. Como no! debajo de sus ropajes adivinaba sus pequeños senos, rozados, sabrosos, firmes, pugnantes por crecer. Su espalda que sugeria la cabellera era un pequeño descanzo para los ojos, que llevaban directo a su colita, bien parada, firme, si la obsecion tiene medidas, 95 era su calibre, si no la mataba, moriria...

De familia numerosa, eran 8 hermanos, de los cuales mi amigo era el mas grande con 26 y un niño de 9 el mas chico. Humildes, se las arreglaban para vivir en una casa de apenas 3 habitaciones. Alli el silencio y el orden era una utopia, e imaginarme algo con ella, con padres tan sobreprotectores (evangelicos todos) era simplemente imposible...

En una ocasion, mi amigo, empleado postal, consiguio un pequeño trabajo extra de monumentales caracteristicas para las que requirio mi ayuda. No habia problema en quedarme, yo era el \"amigo de la familia\" querido y respetado por todos por igual. Me traslade. Fueron dos semanas que debi convivir en ese desquicio de ropas mal guardadas, de gente chocandose en todos los rincones, de los bullicios hasta altas horas de la noche y de ese angelillo que me hacia creer que por el hecho de estar ella, era un paraiso...

Pero el destino nunca tienta en vano, porque de alguna forma ese mundo de gente y de bullicios, una noche se volvio un desierto...

Yo, como otros dias, terminada la jornada de trabajo, aseado y cambiado, me disponia a darle rienda suelta a mi ocio, viendo alguna pelicula, para quedar finalmente dormido frente al tv, en la parte inferior de la cama cucheta en la que dormia. Era muy frecuente tambien, en esos dias, que alguna de las hermanas de mi amigo (son tres incluyendola) me hiciesen compañia a cada costado mio, charlando y haciendo bromas. Pero ese dia, me desperte algo sobresaltado. Era las 21 hs, hora en que la Mama se va a hacer las compras en un hipermercado algo alejadillo, y yo siempre la acompañaba. Al despertarme la vi a ella, recostada a mi lado abrazandome ingenuamente, y diciendome que la mami no quiso despertarme ante mi evidente cansancio. Y por alguna casualidad, estabamos solos; el padre de visita en algun lado, los mas chicos acompañando a la madre, los otros trabajando. En fin.. Estabamos solos! Sin inmutarme, le acariciaba los cabellos, mientras daba algun besito \"inocente\" en la frente de esta belleza que recostaba su carita en mi pecho, y con mi mano fui recorriendole los cabellos, pero esta vez llegandole hasta el fin de los mismos. Esta vez mi mano decidio recorrer el camino de vuelta por la espalda, y volvio su trayecto, rozandole apenas la colita. Senti su estremecimiento, y adivine en sus ojos la duda entre el miedo, los nervios, y una sonrisa que no disimulo bien. La mire fijo a los ojos, y me le acerque suavemente hasta rozar su nariz con la mia. Le interumpi el \"que hac..?\" con un dulce beso al que se resistio al principio, par finalmente terminar mordiendome el labio inferior de manera candida. Ya no habia marcha atras. la tome firmemente de la nuca y me entregue a un beso calido y humedo donde nuestras lenguas parecian anudarse en una trama imposible, y mientras ello ocurria, con una de mis manos fui dando cuenta facilmente de cada uno de los botones de una camisita blanca que llevaba puesta, mientras que con la otra mano, habia reducido a cenizas el cierre de su cremallera, y que fue mi entrada a un culito duro, suave, paradito, que se estremecio a las primeras caricias, y que empezo a mover cadenciosamente llevandole el ritmo a mis apretones, debatiendome entre que cachete se llevaba mi tiempo...

 

ya no estabamos recostados uno al lado del otro. Para ese entonces ella estaba semirecostada encima mio, atravesados en la cama, mi boca dibujaba eses en su cuello, mientras mi mano derecha, apretaba con fuerza y desparpajo sus tetitas cuyos pezones se habian endurezido, un poco por mi manoseo y otro por el corpiño cuya justeza, abajo de sus nacientes apretaba todavia. Con mi otra mano, le habia bajado la bombachita que llevaba, e introduje mis dedos con suavidad pero resueltos a mesclarse en sus jugos que de cuando en cuando sacaba para llevarmelos a la boca, para olerlos, y para que ella misma se probara ese gustito salado que me embriagaba, y me enloquecia...

Ella, ya totalmente deshinibida, se dio vuelta, me desprendio la camisa con frenesi, y su lengua recorrio con nervios, mi pecho hasta el ombligo, dudando si seguir o ascender nuevamente, mientras yo desprendia mi pantalon, y al hacerlo, deje al descubierto sus temores en la figura de mi pene, que estaba hinchado de ganas, incontenible, y deseoso de su boca, que se debatia entre el miedo y la valentia de dar ese paso, que ayude con un suave empujon de mis manos sobre sus cabellos, afiebrandola con cada una de mis palabras que disiparon sus titubeos, para finalmente, meterse en la boca, casi toda mi pija, humeda, babeante de agua bendita, subiendo y bajando por mi glande, lamiendolo con desesperacion, y mirandome de cuando en cuando con sus hermosos ojos azules buscando mi aprobacion...

senti que debia devolverle el gesto valiente, y la dirigi suavemente hacia mi boca nuevamente mientras rodabamos en la cama y quedaba ella espaldas al colchon. saque sus ropas, y las amontone junto a mis pantalones y camisa que ya eran historia, y empeze a besar sus pezones y a morderlos. Como no hacerlo, sus cantaros de mistela ardiente, me mareaba los sentidos, y mientras metia mis dedos en su vagina, de repente, vi en sus ojos el brillo de los grandes descubrimientos, cuando sintio que uno de mis dedos fue directamente a su huequito del culo, y aunque quizo decirme que no, era ya tarde, pues le estaba estimulando justo en la entrada, para lo que los tenia previamente mojados en sus propios jugos. Descendi velozmente, hundiendo mi rostro sobre su sexo, y me entregue a sus vertientes saladas, lamiendole con descaro el papo a lo que ella ascentia con sus manos que hundian mi cabeza pidiendome mas; por fin aprendio lo que es un gemido, y como si fuese un juguete nuevo, hizo un concierto de ellos para cada ocurrencia mia. Alterne mi lengua un rato en su vagina, lamiendole el botoncito, y otro en su entrada trasera, lo que para esa altura ella se sentia en las estrellas. detuve todo para pararme mientras ella se reacomodaba, y con impetu, le puse mi pija en la boca, pidiendole que me la mojara bien, y que se preparara pues el momento le habia llegado...

se acomodo sobre la almohada, los cabellos dorados y levanto sus piernas, separandolas al tiempo que mi cintura se amoldaba sobre la de ella, vi en sus ojos la meditacion del gran evento y su dolor en unas cuantas vocales que solto tan pronto di ese gran paso para ella, y me senti en sus adentros, gelatinosos, con el placer de los niños cuando meten su mano en el barro, con la felicidad de quien vuelve a creer despues de haber perdido la fe. Asi estaba yo, cojiendome ese belleza de apenas 14 añitos, que me miraba con dulzura y con algo nuevo que para ella no cabia en palabra conocida, pero que yo sabia era Lujuria...

Le bombeaba suavemente, clavandole mi sexo, mientras me gemia al oido, temerosa de que pudiese alguien oirnos. Muy poco se podia hacer con tan reducido espacio, sin embargo, habia que ver en que formas tan diversas pudo abrir sus piernas mientras cojiamos con frenesi...

extasiados, en mi cara se aviso el final, y cuando estaba por explotar, me sali de ella, para ofrecerle mi pija llena de leche y humeda de sus interiores, a los que acepto en su boca, de manera recatada, sintiendo como mi liquido le llenaba la comisura de los labios y se discurria por su cuello, terminando de chorrearle en las tetas que me parecian de un brillo inusitado...

tan pronto acabe, me diriji a su sexo, que estaba cercanoa a la explosion, y se lo chupe hsta que senti que el orgasmo en ella le impido continua, completamente sastifecha, y deseosa de reposar un rato sobre mi pecho.. nos besamos tiernamente y despues de ello fue a darse una ducha y a disimular el campo de batalla.

El Autor de este relato fué Oscar , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=3091 (ahora offline)

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2021-02-25

 

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