Relatos cortos eroticos Dominación El regalo de mi hermana

Aquel día me desperté sintiendo como mi cuerpo sufría los excesos cometidos la noche anterior. Hacía tiempo que no tenía una resaca tan grande. Era 23 de mayo, ya pasadas las 4 de la tarde. Era el día de mi cumpleaños, llegaba a los dieciséis, y la noche anterior lo había celebrado por todo lo alto. Además, mis padres y mi hermana habían tenido la deferencia de dejarme dormir hasta que yo mismo despertara, aunque incluso hubiese pasado la hora de comer.

 

 

 

Aquel día me desperté sintiendo como mi cuerpo sufría los excesos cometidos la noche anterior. Hacía tiempo que no tenía una resaca tan grande. Era 23 de mayo, ya pasadas las 4 de la tarde. Era el día de mi cumpleaños, llegaba a los dieciséis, y la noche anterior lo había celebrado por todo lo alto. Además, mis padres y mi hermana habían tenido la deferencia de dejarme dormir hasta que yo mismo despertara, aunque incluso hubiese pasado la hora de comer.

Tras recibir las oportunas felicitaciones de mis padres, llegó el turno de mi hermana, Sonia. Tenía 21 años, cinco más que yo. Como era normal, las riñas entre nosotros dos marcaban el quehacer cotidiano de mi familia. Sin embargo, ese día estaba especialmente amable.

- Tengo un regalo para ti. Acompáñame.

Me dirigí a su habitación, y al entrar empezó a contarme.

- Ya sabes que he discutido con Sara. De hecho ahora la odio. Daría lo que fuese por que esa zorra se jodiese bien, y por eso te voy a dar esto.

Ya sabía que habían discutido. difícil no notarlo. Eran como uña y carne. En su momento fueron las dos chicas más guapas del instituto, y tras pasar a la universidad, segiuan siendo amigas. Todos mis amigos habían hecho algún comentario, tanto sobre mi hermana como sobre sara, rubia, esbelta y de ojos verdes. Una aunténtica maravilla.

- Toma

Me entregó una cinta.

- Haz lo que creas oportuno, pero yo que tú no desperdiciaría la ocasión. Se que te ha gustado desde siempre, y ahora vas a poder disfrutarla. Y por supuesto, ni una palabra a nadie.

Hizo un gesto para que saliese de su habitación. Impaciente, y sin saber muy bien de que iba todo, entreé en mi cuerto y puse la película. Aquello era increíble.

Se trataba de una gran fiesta, en una casa rural. Eran unos diez, dándole de forma bestial al alcohol, además de meterse alguna raya y fumar marihuana. De repente, se oyeron unos gritos diciendo - ¡Hey, Dani, ven a ver esto! - La cámara se movió rapidamente y se dirigió hacia uno de los cuartos. De repente, enfocó a la cama, y allí apareció Sara, totalmente borracha, masturbándose con una botella. Semidesnuda, en sujetador, y con la falda y las bragas bajadas hasta las rodillas. Estaba totalmente puesta. La cinta seguía varios minutos, hasta que por fin una de las chicas se enteró de la situación y ordenó apagar la cámara.

En ese momento recordé las palabras de mi hermana: "Espero que sepas aprovecharlo". Vaya si estaba decidido a hacerlo. Hice una copia de la cinta y se la envié por correo a Sara con una nota: "Si no quieres que la gente vea esto, llámame", seguido de mi número de teléfono.

A los dos días Sara llamó a mi móvil, no sabía quien era y estaba muy nerviosa.

- Me da igual quién seas. Más vale que no tengas copias de esto, porque te voy a martar.

Traté de mostrarme tranquilo - Soy el hermano de Sonia, y sí, tengo más copias. No creo que estés en situación de gritar.

- Te voy a matar niñato. Ya me estás dando la cinta original.

- Te repito que no estás en posición de gritar. Más te vale que empieces a entender quien manda aquí - Estaba empezando a ponerme nervioso.

- Vete a la mierda - Acto seguido colgó.

Ahora si estaba nervioso. Había llevado todo demasiado lejos y no sabía como salir. Sin embargo, el móvil volvió a sonar. Ahora la enérgica voz Sara pasaba a estar totalmente quebrada. Hablaba tratando de aguantar los sollozos.

- Haré todo lo que me digas. Pero por favor, no enseñes esa cinta a nadie. Por favor. Sé quién te la ha dado. He hablado con tu hermana y me ha dicho que tu tienes la única cinta. Te lo suplico, no se la enseñes a nadie, fue hace unos años.

- Veo que has aprendido. Seré rápido y directo. Conoces de sobra la finca que mis padres tienen. Quiero que estés allí mañana a las 9 de la mañana.

- Está bien-

- Queiro que vengas en tu coche, y que vengas vestida en minifalda, con una camiseta ajustada, sin sujetador. Además, quiero que compres un paquete de condones.

- No tienes por qué hacerme esto - Ahora sí lloraba - Por favor, no te he hecho nada!

- No tengo tiempo para discutir. Mañana te espero, di a tus padres lo que sea porque vamos a pasar todo el día en la finca, hasta la noche. Si no vienes, esta cinta será la más vista de toda la ciudad.

Acto seguido colgué. Pasé el resto de la tarde bastante nervioso. Durante la cena, aproveché para comentar a mis padres que al día siguiente iría con los amigos a hacer una parrillada en la finca y que no volvería en todo el día. Mientras recogíamos, mi hermana se me acercó y me preguntó -¿Con los amigos o con una amiga? - en voz baja, y acto seguido me guiñó un ojo. - Espero que disfrutes de mi regalo- dijo, dándose la vuelta acto seguido, sin esperar a que yo contestara. Genshin Impact Tier List

La noche pasó más rápido de lo esperado, y nada más despertar, cogí la moto y me dirigí a la finca. Enseguida pude ver el coche de Sara, aparcado a la puerta. La finca estaba a las afueras de la ciudad, y teniendo en cuenta las fechas, no habría nadie por allí.

Saludé y enseguida abrí el portón. Aparqué dentro la moto y esperé a que Sara hiciese lo mismo con el coche. Apagó el motor y bajo. Llevaba una minifalda azul y una camiseta ajustada blanca, con unas sandalias.

- Ya estoy aquí ¿Cuándo me vas a dar la cinta?

- Tranquila. Todo a su tiempo preciosa. Has traido los condones?

Me enseñó la caja de preservativos agitándo el paquete con la mano.

- Buena chica. Vamos dentro. Ya sabes lo que te espera. Se acabaron las pajas pensando en la amiga de mi hermana.

Estaba totalmente excitado. Me sentia dueño de la situación y lo mejor de todo, me sentía dueño de ella. Según atravesábamos el estrecho camino de piedras que llevaba a la puerta de la casa, me arranqué, ya no podía más. La agarré por la cintura y la atraje hacía mi según caminábamos. La ordené que siguiese andando. Tenía mi miembro apoyado en su culo y con su movimiento de piernas al andar, cada vez se me ponía más duro. Además, empecé a subir las manos y a estrujar sus pechos.

Ella no se inmuto. Continuó caminando mientras mis manos la sobaban continuamente. ´

Una vez dentro de la casa, la llevé a la habitación. La ordené dejar los preservativos en la mesilla.

Me coloqué frente a ella, cogiéndola por la cintura, y la acerqué a mi. Nuestros labios apenas estaban a dos centímetros.

- Vas a ser mía todo el día.

- ¿Por qué me haces esto? No te he hecho nada.

-Deja de suplicar. Eres mi esclava, y harás lo que quiera ¿Verdad?

-Si - dijo casi sollozando

Empecé a besarla, metiendo la lengua lo más profundo, mientras la tocaba el culo y los pechos. La lancé sobre la cama, y me coloque sobre ella.

Empecé a gritar excitado - ¡Joder! Me voy a poner las botas contigo. Vaya cumpleaños.

La ordené desnudarse. Se quitó la camiseta, dejando sus preciosos pechos al aire. Después la falda, y finalmente, me encargué yo mismo de bajarle las bragas. Estaba totalmente desnuda.

- De rodillas.

Lentamente, se arrodillo frente a mi

- Ya sabes lo que tienes que hacer.

Me desbrochó el pantalón y me lo bajó hasta los tobillos. Después hizo lo mismo con mis boxer.

- Vamos zorra.

Comenzó a chupar, primero el glande, y luego todo. Mientras chupaba, de vez en cuando, aprovechaba para sacársela de la boca y restregárle la polla por la cara. Siguió un buen rato, hasta que la ordené parar. Había decidido no correrme en su boca. Al menos la primera vez.

- Ponte sobre la cama, a cuatro patas, dandome la espalda.

Resiganda, se colocó en posición.

- Levanta más el coño, no quiero inclinarme para follarte!

Corrigiós su postura para adecuarla a mi orden. Me coloqué un preservativo pasé la mano por su coño antes de pentrarla. Empecé a follarmela a cuatro patas. Estaba fuera de mi.

- Eres una puta.

- Por favor no!

- He dicho que eres una puta

- Haré lo que sea!

- Repítelo!

- Soy una puta

- Eres mi puta

- Por favor...

- He dicho que lo repitas!

- Soy tu puta

- Otra vez!

- Soy tu puta

Terminé de follarmela, y del placer, casi me dejé caer sobre ella. Había sido increíble. Una vez recostados, segui acariciandola los pezones. Ya no buscaba placer, simplemente, demostrarla que me pertenecía. Ahora era su dueño y ella haría todo lo que yo quisiera.

Apenas eran las 10 y media de la mañana. Me esperaban más de 12 horas de placer con semejante hembra. Y eso durante ese día. Tenía pensado que fuese mi esclava durante mucho más tiempo...

El Autor de este relato fué Astuto , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=6060&cat=craneo (ahora offline)

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Aquel día me desperté sintiendo como mi cuerpo sufría los excesos cometidos la noche anterior. Hacía tiempo que no tenía una resaca tan grande. Era 23 de

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2021-01-18

 

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