Relatos cortos eroticos Hetero EL REGALO DE CUMPLEAÑOS

Faltaba poco para el cumpleaños de Tomás, el hermano pequeño de Marta. Este cumplía trece años, tres menos que nosotras, que teníamos dieciséis. Marta presumía de haberle comprado el mejor regalo y que nadie la iba a superar. Yo, tonta de mí, se me ocurrió retarla a que mi regalo era mejor y se nos ocurrió apostar. Marta, mi mejor amiga, y yo solíamos hacer apuestas con cualquier cosa que se nos presentase. No solíamos apostar dinero, tan solo hacer los deberes de la otra en caso de perder. Marta, mi mejor amiga, y yo solíamos hacer apuestas con cualquier cosa que se nos

 

 

 

Marta, mi mejor amiga, y yo solíamos hacer apuestas con cualquier cosa que se nos presentase. No solíamos apostar dinero, tan solo hacer los deberes de la otra en caso de perder.

Faltaba poco para el cumpleaños de Tomás, el hermano pequeño de Marta. Este cumplía trece años, tres menos que nosotras, que teníamos dieciséis. Marta presumía de haberle comprado el mejor regalo y que nadie la iba a superar. Yo, tonta de mí, se me ocurrió retarla a que mi regalo era mejor y se nos ocurrió apostar.

Pero esta vez era una apuesta fuerte. La perdedora tendría que hacer los deberes de la otra durante un mes entero. Así que lo tuve bastante difícil, ya que me había dejado llevar por el ansia de apostar sin pararme a pensar en que no sabía que regalo hacer.

Los días siguientes me devané los sesos pensando en un regalo, pero no se me ocurría nada a la vez que Marta presumía de que iba a estar un mes entero sin hacer deberes. Para colmo, no quería decir en que consistía su regalo para que yo lo tuviera mas difícil.

- Es un secreto... -me decía con una sonrisa de auténtica zorra.

Tenía que encontrar algo que él deseara mucho y, de pronto, me vino algo a la cabeza.

Recordé una vez que me quedé a dormir en casa de Marta. Las dos habíamos tenido clase de gimnasia y no nos había dado tiempo a ducharnos en el instituto, así que nos duchamos en su casa. Mientras me duchaba, me di cuenta de que alguien me espiaba a través de la puerta, la cual carecía de cerrojo.

Miré disimuladamente valiéndome del espejo del lavabo y pude ver que era Tomás, muy excitado contemplando mi cuerpo desnudo; estaba tan absorto en lo que veía que no se dio cuenta de que le estaba viendo.

Yo no dije nada y continué duchándome. No quería avergonzar al pobre chico ni meterle en líos con sus padres. Además, no me molestó sentir unos lascivos ojos sobre mí. Además, no era la primera vez; él y sus amigos solían colarse en el instituto para verme a mí y a mis compañeras en las duchas del gimnasio; por no hablar de cómo me miraba cuando iba en bikini en la piscina.

El caso es que no di importancia a aquel suceso. Incluso me excitó pensar que iría corriendo a su cuarto a masturbarse pensando en mí.

Recordando aquello, una astuta y perversa idea cruzó por mi cabeza. El día antes del cumpleaños, llamé a Marta y le pedí que si podía quedarme a dormir en su casa. A lo que ella accedió. Entonces, me puse mi faldita mas sexy y un sugerente top y marché a casa de mi amiga.

Tomás se quedó boquiabierto al verme y, para ir allanándome el camino, me puse muy insinuante con él cuando Marta no estaba; no quería que ella sospechara algo.

Llegó la noche. Cuando eran altas horas de la madrugada y todos dormían, me levanté sigilosamente y salí del cuarto de Marta, quién, en esos momentos, dormía como una ceporra sin enterarse de nada. Muy cuidadosamente, me dirigí al dormitorio de Tomás.

Entré despacio cerrando la puerta tras de mí y me acerqué a la cama. Él dormía plácidamente; me dio lástima despertarlo, pero tuve que hacerlo. El chico se sorprendió mucho de verme allí.

- ¿Que... que haces aquí...? -preguntó en voz baja muy nervioso - Como mis padres se enteren...

- He venido a darte tu regalo -dije con voz provocativa y mi sonrisa mas perversa - ¿Es que no lo quieres...?

- Sí... Pero creía que esperarías a la fiesta... -su voz era entrecortada y temblorosa.

- Tiene que ser ahora -acerqué mi rostro mas a él -. Ya que será un regalo secreto...

Le guiñé un ojo y me coloqué a los píes de la cama. Ante sus incrédulos ojos, comencé a quitarme mi pijama lentamente y de forma sensual. Él, boquiabierto, no paraba de contemplarme. Por debajo de las sábanas, el bulto de su entrepierna empezó a crecer.

Terminé de desnudarme y, con las manos en las caderas, lo miré fijamente.

- Feliz cumpleaños... -dije antes de subirme a la cama y colocarme encima de él.

- Esto es un sueño... -dijo asombrado.

- Sí -dije de forma insinuante -. Y yo voy a hacerlo realidad... sierradecadizinforma.es

Entonces, agarré sus muñecas y le hice colocar sus manos sobre mis tetas. Al principio, se quedó paralizado, pero pronto comenzó a acariciarlas. Yo, mientras, desabotoné la parte superior de su pijama y acaricié su pecho, aún carente de vello.

Le quité por completo las sábanas de encima. Acerqué mi rostro mas hacia él y comencé a lamer su cuello y su pecho mientras le bajaba los pantalones y dejaba al descubierto su empalmada polla, la cual metí en mi boca y empecé a chupársela mientras el disfrutaba mirando al techo; seguramente, dando gracias a Dios por aquello.

Una vez acabé la mamada, me acomodé en la cama mirándole fijamente.

- Ahora te toca a ti... -dije.

Temeroso al principio, se acercó mas a mí y comenzó a acariciarme y lamerme. Con su boca y su lengua jugó con mis tetas mientras sus manos acariciaban mis muslos. Al principio no se atrevía, pero, finalmente, acabó metiendo la cabeza entre mis piernas y empezó a lamer mi clítoris.

- Baya... -dije entre jadeos de placer - Lo haces muy bien ¿Tienes experiencia...?

- No. He visto como lo hacen en las revistas que vemos los chicos y yo en los servicios del colegio -dijo mientras interrumpía un poco lo que estaba haciendo.

- Pues sigue... me alegra saber que aprendes algo...

Continuó lamiendo y jugueteando con su lengua un buen rato produciéndome un gran placer. Luego volví a chupársela antes de tumbarme boca arriba muy abierta de piernas e indicarle lo que tenía que hacer. Aunque él no necesitaba mis indicaciones. Se colocó sobre mí y me introdujo su polla empezando y se puso a follarme. Excitada, agarré su cabeza e hice que me chupara las tetas mientras él me embestía. Después, le rodeé con mis piernas y le hice darse la vuelta colocándole boca arriba para que pudiera cabalgarle.

Estuvimos así un buen rato. Después me coloqué a cuatro patas y puse mi culo a su merced. No me dolió nada cuando introdujo su verga en mi ano; ya me habían metido pollas mas grandes por ahí. Su nerviosismo y su timidez habían desaparecido ya y empezaba a sentirse un dios mientras me enculaba a la vez que yo disfrutaba y ahogaba mis gemidos de placer, al igual que él, para que no se despertaran ni sus padres ni Marta.

Cuando noté que estaba a punto de correrse, saqué su polla de mi culo y me di la vuelta. Introduje su verga entre mis tetas y le hice una cubana hasta que el volcán explosionó y mi cara y mis pechos quedaron cubiertos de leche caliente que yo me lamí con gusto.

Él cayó sobre la cama boca arriba con una amplia sonrisa de satisfacción. Yo, con el cuerpo aún cubierto por restos de su semen, me tumbé a su lado.

- ¿Te ha gustado el regalo...? -le pregunté.

- Si... muchísimo... el mejor que me han hecho en mi vida...

- Pues ya sabes lo que tienes que hacer mañana en la fiesta. Sé bueno y, el año que viene, te daré otro igual... o mejor...

Al día siguiente, durante la fiesta, Marta le preguntó cual era el regalo que mas le había gustado y él no dudó en decir el mío. Claro, que no dijo cual era. Yo le había dicho que no podía decir nada de lo que pasó por la noche. De todas formas, él no lo iba a decir, sus padres lo matarían si se enterasen; después de matarme a mí, claro. A quienes si se lo contó fue a sus amigos para que se murieran de envidia; pero esto no me preocupó, ya que sabía que ninguno de ellos se lo creería.

En cuanto a mí, me tiré un mes entero sin hacer deberes a la vez que a Marta se le quitaron las ganas de apostar en una buena temporada.

Creo que, en el fondo, sabe cual fue el regalo que le hice a su hermanito. Pero no dice nada. Creo que está empezando a tantear a uno de mis hermanos pequeños para vengarse.

El Autor de este relato fué DINAH , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=13476&cat=craneo (ahora offline)

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2020-04-17

 

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