Relatos cortos eroticos Hetero HERMANSTROS II: LA NOVIA DE MI HERMANASTRO

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Había pasado como un mes desde que lograra seducir a mi hermanastro. Desde entonces, nos veíamos de vez en cuando a escondidas sin que mi madre y su padre se enterasen.

Él, mientras tanto, seguía con su novia. Ya desde el principio, me dijo que no iba a dejarla porque la quería mucho; cosa que a mí no me importaba porque, como ya dije, aunque me atrajera mucho no estaba enamorada de él y no me interesaba una relación monógama.

Las cosas seguían como estaban hasta una noche. Era una de esas noches en las que no podía dormir y, furtivamente, me colaba en su dormitorio. Follamos como siempre, pero le noté preocupado por algo; y no era que su padre nos pillara en la cama.

Le pregunté que pasaba y él me dijo que seguía enamorado de su novia, pero el sexo con ella no era tan agradable como conmigo, puesto que ella era muy tradicional y se negaba a hacer las cosas que hago yo en la cama.

Con una sonrisa maliciosa, le dije que, la próxima noche que nuestros respectivos padres nos dejaran solos, la invitase a venir a estudiar. Cuando, al día siguiente, lo hizo, le expliqué cual era mi plan.

Esa noche llegó. Nuestros padres habían salido y no volverían hasta el día siguiente. Él, siguiendo mis instrucciones, se fue a dar una vuelta mientras yo la esperaba. Sonó el timbre y ella apareció en el umbral. Vestía ropas amplias, como siempre, un jersy marrón y una falda negra muy larga. Llevaba puestos sus anteojos y rodeaba un montón de libros con sus brazos. Sus cabellos, largos y muy negros, los llevaba recogidos en una cola de caballo.

Me miró muy seria de arriba abajo dando a entender que no le gustaba como vestía. En esos momentos llevaba un ajustado top y una de mis sexys falditas. Ella era una chica chapada a la antigua; tal y como mi hermanastro me había dicho. No era de las que quieren llegar vírgenes al matrimonio, pero si de las que odian el sexo sin amor; el que yo mas practico. Por eso no es de extrañas que no le cayera nada bien a pesar de que desconocía por completo lo mío con su novio.

Me preguntó por él y yo le dije que había salido y que volvería enseguida. Luego la invité a esperarle sentada en el sofá de la sala de estar. Yo me senté junto a ella. Crucé mis piernas y alcé mas mi falda mostrando mejor mis muslos y ella no tardó en mirarme de reojo con una expresión de estar pensando: “¡Menuda zorra!” Yo me reía por dentro.

También la miraba de reojo. Era una chica muy atractiva, a pesar de que su indumentaria la afeara un poco. Si arreglara su mejor su imagen sería mucho mas popular entre los chicos del instituto.

Mi hermanastro estaba a punto de regresar y era momento de poner en marcha mi plan. Las dos manteníamos una de esas conversaciones forzosas para matar el tiempo. Pronto saqué el tema del sexo y ella no tardó en soltarme uno de esos sermones de mojigata sobre lo de que bonito es el sexo si se hace solo con la persona amada… daban ganas de vomitar.

Sin embargo, yo conocía muy bien a ese tipo de chicas y sabía que, por muy frías que fueran por fuera, por dentro eran un auténtico volcan. Tanta represión las habían convertido en una bomba y solo hacía falta encender la mecha.

-¿Sabes una cosa…? –le pregunté con una de mis maliciosas sonrisas –La otra noche tuve un sueño muy extraño…

-¿Qué clase de sueño? –dado que ella quería estudiar psicología, se interesó por el sueño.

Empecé a relatarle el supuesto sueño. Era la clásica historia en la que un apuesto joven se colaba en mi cuarto, me ataba en la cama y me poseía; en realidad, se trataba de una de las muchas fantasías que tuve con mi hermanastro antes de que nos liáramos, cosa que omití, naturalmente. No obstante, se lo conté con todo lujo de detalles.

Ella, mientras me escuchaba, conservaba su frialdad, pero enseguida pude notar que estaba empezando a excitarse. Mientras proseguía el relato, se iba poniendo cada vez mas cachonda y, cuando una gota de sudor recorría su frente, supe que mi trabajo ya estaba hecho.

En esos momentos llegó mi hermanastro. Yo me puse de píe al instante y lo miré con complicidad.

-Os dejo solos –dije mientras me encaminaba fuera de la sala de estar dejándola a ella con el calentón.

No obstante, en lugar de irme, me quedé en la puerta que comunicaba la habitación con la cocina. La entreabrí y pude ver la escena con todo lujo de detalles sin que ellos supieran que estaba allí.

Mi hermanastro se sentó junto a ella, quién se esforzaba por ocultar su excitación. Estaba muy nerviosa y trataba de no mirarle; especialmente cuando se quitó la camiseta, dejando al aire su torso de deportista, fingiendo que hacía calor.

Al principio se pusieron a estudiar, pero esto solo duró cinco minutos. Él se puso galante, se acercó mas a ella, y, en pocos segundos, la estaba besando en los labios. Después empezó a besar su cuello mientras una de sus manos comenzó a deslizarse por debajo de su larga falda. Ella lo advirtió y empezó a resistirse.

-No… ahora no… -decía ella mientras intentaba zafarse – No quiero hacerlo en un sofá… no es romántico…

La había puesto muy cachonda con mi cuento, pero contaba con que ella no accediese tan fácilmente. Por eso le dije a mi hermanastro que forzase la situación. Así, cuando ella intentó irse, el la agarró con fuerza y la sujetó contra el sofá mientras seguía besando su cuello y metía la mano por debajo de su falda y sus bragas. Ella seguía resistiéndose y no tardó en gritar pidiendo ayuda. Ayuda que no iba a recibir, ya que la única que estaba en la casa era yo.

Claro, que no iba a consentir una violación. Le dije a él que ella estaría tan excitada que, poco a poco, iría oponiendo menos resistencia y, finalmente, terminaría accediendo. Si no ocurría así, era que mi plan había fracasado y, entonces, debería dejarlo inmediatamente e inventarse cualquier excusa para que ella no le denunciara o algo peor.

Afortunadamente, pasó como yo había previsto. Ella, en seguida, empezó a oponer menos resistencia hasta entregarse a él completamente. Se abalanzó sobre él haciéndole que se tumbara en el sofá boca arriba y lo besó apasionadamente en los labios. Después empezó a recorrer su cuello y su torso con sus labios y su lengua. La niña recatada se había convertido en una auténtica leona.

Él le quitó el jersey y el sujetador y los hermosos pechos de ella salieron a la luz. Él los besó y lamió mientras los acariciaba con sus manos. Mientras ella gozaba entre jadeos de placer, se quitó los anteojos y se deshizo la cola de caballo liberando sus cabellos, que cayeron por sus hombros y su espalda. Como ya dije, era mas bella de lo que su indumentaria dejaba ver.

Se echó sobre el sofá boca arriba mientras él seguía acariciando sus tetas y lamiendo su busto. Volvieron a besarse, en un beso mucho mas largo y apasionado durante el cual mi hermanastro le fue quitando la falda dejándola solo con sus, muy mojadas, bragas. freelesbianstrapon.1blogs.es

Tras besarla, fue recorriendo su cuerpo con la lengua hasta deslizarla por su vientre llegando a su entrepierna, la cual empezó a acariciar con la yema de los dedos por encima de la tela. Luego le quitó lentamente las bragas y empezó a introducir sus dedos dentro de ella, quién, cada vez mas excitada, empezó a gemir de placer.

Tras un pequeño rato así, sacó sus dedos y los sustituyó por su lengua, la cual introdujo lentamente, mientras sus manos, empapadas en fluidos, acariciaban las piernas de la chica.

Él se sentó en el sofá mientras ella, arrodillada frente a él, le desabrochó los pantalones mientras lo miraba con una maliciosa sonrisa. Sacó su empalmada verga y se la metió en la boca haciéndole una larga mamada.

Cuando terminó de chupársela, se incorporó y volvió a besarle en los labios. Después se sentó sobre él metiéndose su polla y empezó a cabalgarle. Mientras follaban, él volvía a acariciar y lamer sus tetas mientras ella le acariciaba a él.

Tras un buen rato así, él se puso en píe y la puso contra el sofá boca arriba en una posición medio tumbada, medio sentada con sus piernas bien en alto. Mientras la cogía por los tobillos, él le introdujo su polla y continuaron follando.

Yo, que contemplaba la escena, me estaba poniendo cada vez mas cachonda. Mis bragas estaban chorreando y mi cuerpo ardía. Me llevé una mano por debajo de la falda y la introduje por debajo de las bragas, haciéndome una paja mientras que, con mi mano libre, acariciaba mis tetas por encima del top.

Sin embargo, eso no servía para aliviarme. Así que me decidí. Me desprendía al instante de mis ropas, dejándolas en el suelo de la cocina, y, completamente desnuda, fue hacia ellos. Los dos estaban tan excitados que no advirtieron mi presencia hasta que me tuvieron encima.

Me coloqué a la espalda de mi hermanastro y le rodeé con mis brazos. Mientras acariciaba su pecho, lamí su nuca.

-¿Qué haces…? –preguntó él entre jadeos.

-No te creas que voy a dejar que os divirtáis solos… -dije sin dejar de lamer su nuca.

Ella se encontraba gozando con los ojos cerrados, por lo que no me había visto aún. Al oír mi voz los abrió como platos y se quedó boquiabierta con la mirada fija en mí.

-¿Qué está pasando aquí…? –preguntó algo escandalizada.

Yo acerqué la boca al oído de mi hermanastro y le susurré que no parara de follarla. Después la miré con una sonrisa diabólica. Ella, que aún jadeaba por las embestidas de mi hermanastro, no paraba de mirarme con los ojos muy abiertos.

Lentamente, me fui separando de mi hermanastro y me incliné sobre ella acercando mucho mi rostro al suyo. Ella, al descubrir mis intenciones, trató de apartar su cara, pero yo la agarré con fuerza de sus cabellos y la hice volverse dándole un apasionado beso en los labios.

Tras besarla, me quedé mirándola. Momento que ella aprovechó para darme una bofetada. Yo ni me inmuté y volví a besarla; esta vez con lengua.

Para mi era mas fácil, puesto que ya había tenido algunas experiencias lésbicas con mis amigas, pero ella empezó dando muestras de repugnancia hasta que el calor y la excitación pudieron con ella y terminó por ceder conmigo también.

Tras besarla, empecé a recorrer su cuello con mi lengua mientras acariciaba sus pechos con mis manos al mismo tiempo que mi hermanastro seguía follándola mientras se deleitaba con el agradable espectáculo que le estaba ofreciendo.

Jugueteé un poco mas con ella y luego volví a incorporarme y regresé con mi hermanastro, a quién continué lamiendo y acariciando mientras la follaba.

Cuando estaba a punto, sacó su polla y esta estalló dejando perdido el busto de su novia. Yo me incliné sobre ella y se lo quité a lengüetazos. Después volví junto a mi hermanastro y jugueteé un poco con él para mantenerle excitado; puesto que aquello no había acabado.

Después, los dos la contemplamos a ella, que se revolvía tumbada en el sofá un poco desorientada. Maliciosamente, volví a acercarme a él y le susurré al oído lo que tenía que hacer. Él me miró un poco incrédulo.

-No creo que se preste a eso… -me dijo.

-Me temo que tendrás que volver a forzar la situación… -fue mi respuesta.

Antes de que ella reaccionara, la cogió y la hizo colocarse boca abajo sobre el sofá. Después, se colocó sobre ella manteniéndola bien sujeta. Yo, mientras, me coloqué erguida frente a ellos contemplando la escena con una maliciosa sonrisa.

Ella no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que sintió la verga de mi hermanastro penetrar en su culo.

-Que haces… noooo… déjameee…

Pero mi hermanastro no le hacía caso y continuó enculándola mientras ella empezaba a soltar fuertes alaridos mezcla de dolor y de placer. Alzó la vista y, entre gemidos y jadeos, me fulminó con la mirada.

-Maldita putaaa… guarra de mierdaaa… me las pagarásss… -fueron algunas de las lindeces que me dedicó mientras mi hermanastro seguía dándola por culo.

Finalmente, terminó sucumbiendo a aquello también. Apoyó su rostro sobre el sofá y continuó gozando hasta que mi hermanastro acabó y cayó rendido sobre ella. Ambos se quedaron dormidos al instante muy abrazados.

Yo me quedé un rato contemplándolos con una maliciosa sonrisa. Después, me encaminé hacia la puerta de la cocina. Apagué la luz, recogí la ropa del suelo y me largué de allí dejándolos dormiditos.

Mi misión había terminado.

A partir de esa noche las cosas cambiaron. Ella, aunque continuó manteniendo su imagen recatada ante sus padres, cambió su manera de ser por completo. Empezó a vestir mas como yo, se soltó el pelo y se puso lentillas dejando sus anteojos en un cajón. Su relación con mi hermanastro fue mejorando y las noches de sexo con él eran de órdago. También cambió su actitud hacia mí. Nos hicimos mas amigas y pasamos mas tiempo juntas. Incluso me invitó alguna que otra vez a hacer un nuevo trío con ellos.

El único problema que quedaba era su hermana, que era igual –o peor –que ella antes de transformarse. Mi hermanastro me propuso mas de una vez hacer con ella lo mismo que había hecho con su novia. Lo decía en broma, lógicamente, pero yo empecé a tomármelo un poco mas en serio…

El Autor de este relato fué DINAH , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=13978&cat=craneo (ahora offline)

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