Relatos cortos eroticos Hetero La de los rizitos.

 

 

 

Esto ocurrió realmente. Yo tenía 20 años, y ella 18. Ella era morena, pelo rizado, por los hombros, ojos verdes. Nariz un poco puntiaguda, hermosa y bonita. Era muy guapa. Llevaba una camisa blanca cerrada por un nudo, en su estómago plano; y una faldita a cuadros. Era antigua, del año pasado, cuando iba al colegio de monjas.

Apenas nos conocíamos, coincidir en tascas era lo único había entre los dos. Un día, me la encontré por la calle; intenté ser lo más simpático y agradable: funcionó. Sí, porque quedamos en casa de un amigo gay, que compartía piso con dos compañeras de universidad de ella. Fuí según la dirección que me dio, y me abrió con la indumentaría antes descrita. Cuando la vi, apoyada en el marco, y sonriéndome con sus blancos dientes, y su cara de niña mala, me excité enseguida.

 

Aparentaba ser más madura, y se le veía la experiencia sexual: fuímos practicamente al gimnasio privado del amigo gay, donde se puso de cunclillas -con piernas muy separadas- y comenzó a buscar mi polla. No perdía la sonrisa, la encontró y empezó a manipularla. Luego la lamió un poco, me hizo más paja y al fin se la metió en la boca; me la comía sin perder el control con la mano. ¡Era maravillosa! Me bajó los pantalones y los canzoncillos hasta los tobillos. Colocó sus dedos donde terminaba la cintura, en la pierna, y me comía liberando poco a poco la mano. Comermela con la boca solamente, es lujoso.

Me di cuenta que tenía las uñas pintadas de negro, me di cuenta al bajar la cabeza y seguir su mamada alucinado; me encantaba el color de su esmalte de uñas. Ella me sonreía, me lo hacía despacio, se comía algo más que el glande. Me ponía, de verdad que sí.

Lo que también me encantaba era que moviera la cabeza, rodeaba mi polla cons labios, porque giraba lentamente pero decidida la cabeza. Era muy caliente, la situación lo era mucho.

Después me soltó, no me tocó con sus dedos o manos. Continuó con la mamada giratoria, pero llevo sus deditos al nudo de la camisa blanca. Poco a poco iba desatandolo, sin prisas, comiéndomela con mi placer alzado. Tardó al menos poco más de diez segundo para deshacer el nudo. Pero no cesó de mamar: agachaba la cabeza, luego subía, la inclinaba a un lado -la cabeza- luego al otro , otra vez subía, bajaba. Pero aunque con tanto movimiento no la soltó en ningún momento. Y luego esa frialdad para liberarse del nudo de la camisa, mientrás me comía la polla. Era demasiado. Camas articuladas

Al cumplirse ese tiempo dicho, por fin se desató y su camisa quedó abierta. Luego toqué un poco su pecho izquierdo, y ella posó sus dedos en mi tronco -de la polla- ¡y no cesaba de comermela! No había fin para ella. Toqué un poco más sus pechos, y la ayudé a quitarse la camisa, para que no perdiera el ritmo.

Después continuó comiendome el pene, hasta que lo sentí muy hinchado; no le dije nada a ella, pero aceleró. Y entonces mordió sin dientes, sólo con labios, y se coló la mitad de mi polla en su boca. Y ocurrió: expulsé leche dentro de su garganta; entró sin remedio, el cremoso semen llenó su boca, donde emanaba blanco yogur. Parecía el puto "Vitalínea", os lo prometo.

Ella respondió ante mi traición de no avisar, y correrme en su boca, con una sonrisa, y poniendo la mano izquierda horizontal; tenía la palma de la mano preparada para recibir el yogur que bajaba en hilos goteosos a su mano, recogía lo sobrante así, para no ahogarse. Y luego soltó un poco de su boca, que resbaló veloz por su barbilla hasta caer a su pierna, y manchar también su falda. Pero tragó bastante, y me secó el pene, fue fantástico.

Seguidamente después, cuando fue a enjaguarse la boca y la garganta... ajusté el volumen de mi móbil, sonando este y pareciendo una llamada. Actué como si contestara, y conversara con mi novia.

Salió ella, con sus pechitos, y una toallita secando sus manos, y limpiendo un poco de semen en las comisuras, con la yema de los dedos. Me pidio prometerle que quedaramos otro día, que la llamara. Le dije que sí, pero mentí.

Puede que no fuera la mejor mamada, sólo una de las preferidas, pero sí la más estimulante. Me he hecho y me haré varias pajas, pensando en ella y lo sucedido. Pero no volví a saber nada más de ella. Esto ocurrió hace un año.

El Autor de este relato fué Juan_ , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=759&cat=craneo (ahora offline)

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Esto ocurrió realmente. Yo tenía 20 años, y ella 18. Ella era morena, pelo rizado, por los hombros, ojos verdes. Nariz un poco puntiaguda, hermosa y bonita.

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2021-04-27

 

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