Relatos cortos eroticos Hetero Una tarde candente.

 

 

 

Estuve en casa, tomándome una coca-cola. Hacía mucho calor, y estaba en top y braguitas. A mi hermano no le importa que vaya así, y a mi menos. Somos dos hermanos muy tranquilos en cuanto el pudor: yo soy capaz de desnudarme delante de él, y él también. A las 4 me llamó mi chico, Javi, al mobil.

-Qué.

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-En casa, ¿por?

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-Estoy muy aburrida.

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-Mi hermano está aquí.

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-¿Para qué?

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-Uih! ¿Malo o bueno? No tengo ganas de follones, ¿eh?.

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-Bueno... llegaré a y media, ¿vale?

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-Bueno...

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-No.

-Hasta luego.

-Hasta ahora.- Y colgué- Alberto voy a casa de Javi. Si mama quiere algo que me mandé un mensaje al móbil.

 

-Vale.

Después de despedirme de mi hermano, e irme a la parada de autobuses para coger el 14, me encontré una máquina de preservativos por la calle. Me detuve un momento y eché 3 euros, saqué un paquete de tres. Me sonreí al meterlos en el bolso. Evidentemente no iba con braguitas y top, si no que me puse unos vaqueros, y me cambié de top, eligiendo uno más pequeño y sin sujetador en mis pechos. Así marcaba mis pezones, y con aquel calor... estaba mucho más impactante. Estuve leyendo un rato, hasta que llegué a mi parada. Bajé deprisa, y me encaminé -con paso ligero- al portal de Javi. Cuando llegué llamé al timbre, me abrieron sin preguntar mi identidad.

Cuando estaba delante de la puerta del piso, me agaché para coger la llave escondida debajo de la alfombra típica "WELCOME" Abrí con la llave, y entré buscando con la mirada a Javi. "¿Hola...? Javi... ¿estás? No me contestó.

Busqué por los dos aseos, la cocina... hasta que abrí la puerta del dormitorio. Apenas veía la figura negra de Javi. "¿Por qué estás a oscuras?" Llevé mi mano a la pared, buscando el interruptor, tardé dos segundos. Cuando encendí la habitación, Javier estaba desnudo encima de la cama, un poco empalmado mirándome con su sonrisa picarona.

Yo también sonreí un poco maliciosa; dejé el bolsó en una silla, y me acerqué lentamente.

-¿Qué es esto?- pregunté señalando con una mirada a su "torre" empinada.

-Un pene.

-Ah. ¿Y cual es el motivo de que esté alzado.?"

-Porque hace calor, y he pensado en mi.

-Y te has puesto cachondo por mi, ¿no?- me senté cerca de su cadera izquierda, mirando su miembro, y los ojos de él. Sonriéndole todavía.- ¿Te has puesto muy cachondo?.

-Sí, mucho.

-Vaya. Eso no es bueno, ¿no?.

-No, nada bueno. Necesito bajar esa altura.

-Sí, claro; no es saludable tenerla así. ¿Por qué no te das una ducha fría?

-Paso.

-Te refrescaría. Con el calor que hace...

-Ya, pero prefiero darmela luego.

-Pues no podemos dejarla así, es malísimo tener tanta sangre en un mismo sitio.

-Pues sí. En fin, vale, me iré a duchar.

-No, ahora no.

-Por qué?

-Porque ahora no quiero yo. -le sonreí con lascividad. Aparté un poco mi cabello rubio.

-Pues me haré una paja.

-Tampoco quiero.

-¿No?

-No.

-Bueno... entonces, ¿qué hacemos?

Bajé mi barbilla y fijé mi mirada en su pene erecto. Coloqué mis manos en los extremos del top, y me lo saqué hacía arriba. Mis pechos blancos y grandes como peras. Mi mano cogió su polla, e inicié el trabajo caliente de bajar su piel y subirla. MMM, despacio y suave, sin prisas. Luego, acerqué mi boca su pene y lo lamí desde la base con los testiculos, hasta su glande. Y ahí me lo metí en la boca, bajaba mi cabeza abajo, y subía arriba. Despacio, mirando sus ojos. Una vez aceleraba mirando su peludo sexo, o con ojos cerrado,s y luego descendía la velocidad, y con suave chupada miraba sus ojitos. Se la chupaba haciendole círculos, y escapandose su polla de mi boca, que salía detras un "chup" sonoro. MM, continué lamiendole el tronco, hasta que mi labio superior lo empujo hacia el inferior, y lo enganché. MMM "que buena la tienes" Su mano marcó un ritmo en un momento dado. Cuando estaba muy dura, retiré mi cabeza de su entrepierna, y mi boca soltó aquella polla rosada, acogida por mi mano masturbadora. Subía y bajaba su piel, quitándome sus pelos de mi lengua. Se la movía un poco, y luego una chupada de 5 segundos. Así durante un minuto. Más tarde, sin dejar de masturbarle suavemente, me solté el pantalón de cremallera y cinturón. No se la solté ni cuando me levanté, y me bajé los pantalones hasta los tobillos. Levanté mis piernas, ya no quedé sin compañía del vaquero azul blanquecino. Relatos Gay Eroticos

 

Me acerqué a él, mi coño con bragas a su boca; entonces sí se la solté. Me lamió la parte inferior de mi sexo, y le sonreí como una pedorra. Sabía que a él le ponía más. Me puse a 4 patas, y volví a coger aquella polla rosada y gorda; mientrás la movía con mi mano experta, bajaba y subría mis labios alrededor del tronco del miembro, sonriéndole y mirándole cada medio minuto.

"¡Que bien me la chupas, sigue así!!

La manos libres de él cortaron mis braguitas con una tijeras, no me importo que lo hiciera. Le dejé que me chupara el coño, metiéndome su lengua húmeda en mi cueva negra, y provocandome muchos gemidos y ceños fruncidos. Me pusé encima de él, y lo cabalgué nerviosa, deprisa, buscando una corrida fácil. Pero Javi aguantó bastante. No se corría. Luego, él, me puso debajo, y me penetró fuerte, haciendo que gimiera como si fuera una perra, haciendome gozar, y casi llegué al orgasmo. Luego, se la sacó y comenzó a pajearse deprisa, buscando la corrida facial. Yo estaba acostada en la cama, exigiendo su leche, la lefa que quería en su cara. Pero en el último momento se detuvo, y me dijo que se la comiera. Se puso como al principio, bocaarriba, y se la pajee despacio y suave, lamiendo su glande y entorno, y haciendoe una felación cariñosa. Al final le miré a los ojos, vi su inminente corrida en sus jadeos, y aceleré con mi mano la paja. Un chorro salió veloz hacia mi ceja izquierda, quedándose colgado en ella -yo aún así continué con la paja- y luego manchando mi mejilla. Un segundo dio en mi barbilla, y el tercero en mi lengua -la abrí al sentir la lechada en mi barbilla- y saboree el agrio y caliente semen. Mezclé mi lengua, con su polla, y vacíe lo que pude su surtidor.

Un feliz semblante fue suficiente para mi, aunque no me hubiese corrido. Más tarde, lo hicimos 4 veces más, porque estaba muy caliente. Gastamos todos los preservativos que llevé, y uno de fresa que él tenía. Fue una tarde de sexo, muy excitante pero quedé muy agotada. No podía sentir más escozor e irritación en mi sexo y entrepierna. Pero era feliz, me encantó como me había follado mi semental.

Quedamos dormidos durante un rato, y luego escuché llamar la puerta su madre, con sus hermanas. Me vestí deprisa, y Javi se puso algo. Salimos como si hubiésemos estado estudiando, y me quedé a cenar.

Cuando comíamos en la mesa, la hermana pequeña de Javi, de 7 años, vio un poco de semen en una comisura de mis labios. "Pareces el abuelo: a él también se le cae la baba." dijo inocente. "Es que tú hermano es muy guapo." la contesté, mirando a Javi, y llevándome la gota de esperma -disfrazada de saliva- a mi índice, el que chupe con evidente satisfacción.

Javíer sonrió divertido, y malicioso.

El Autor de este relato fué Sabrina_ , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=527 (ahora offline)

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2020-05-18

 

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