Relatos cortos eroticos Otros MI ESPOSA Y OTRO

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Sabía que Freddy estaba totalmente tragado de mi esposa. ¿Y porqué no habría de estarlo? Ella es una mujer que tiene unas piernas de locura y le gusta vestirse en las fiestas con minifalda. Sus senor son firmes con pezones que parecen estar duros todo el tiempo.

No había hecho caso de la manera obvia como Freddy miraba a mi esposa, considerándolo algo normal. Mi esposa y yo habíamos platicado sobre ello, y ella lo consideró "algo simpático"

Se llevó a cabo una fiesta de la una Compañía en un hotel cercano a la casa nuestra. Me di cuenta que Freddy no dejaba de mirar las piernas de mi esposa, sentada junto a él. No podía apartar la mirada de su escote, de sus levantados pezones, de sus deliciosas piernas.. Me reí entre dientes, adivinando cuales eran los deseos de Freddy.

En un momento, vi a mi esposa y a Freddy entrar por una puerta lateral del edificio principal. Los seguí. Conforme me acerqué mas, pude ver sus siluetas a través de las delgadas telas de las cortinas. ¡Se estaban besando!

Ella tenía sus manos sobre el pecho de él, empujándolo con gentileza y volteándole la cara, pero él estaba obviamente diciéndole algo al oído y tratando de besarla. Corrí a la parte de atrás y entré por el área de descarga de víveres, atravesé la cocina desierta hacia el área de servicio, a un costado de los salones de banquetes. Desde ahí se podía ver el interior de los salones a través de unas persianas que cubrían las ventanas. Probablemente fueron diseñadas para que los meseros y ayudantes de cocina pudieran ver en los salones cuando se requería de sus servicios sin tener que entrar a los mismos.

Podía ver perfectamente a Freddy y mi esposa a menos de tres metros de distancia. Ella estaba sentada en una silla y Freddy desde enfrente se inclinaba sobre de ella, besándole la frente y los párpados. Continuó besando su cara hasta llegar a sus carnosos labios y esta vez pude ver como pasaba su lengua sobre los labios de mi esposa.

"Bueno, veremos que pasa" Pensé, creyendo que ella se pararía y se iría. Pero en vez de eso, volteó su cara hacia Freddy y empezaba a decir algo, cuando el presionó sus labios sobre los de ella y podía yo adivinar que la lengua de él se deslizó en la boca de mi esposa. La vi entrecerrar los ojos, sujetarlo del antebrazo con su mano izquierda y devolverle el beso.

Se estaban besando apasionadamente, podía ver que él exploraba con la lengua la boca de ella que sacaba su lengua al encuentro de la de él. En un rato mas era ella la que succionaba suavemente la lengua de él, que bajó su mano y empezó a pellizcarle suavemente un pezón.

Ella le tomó suavemente por la muñeca retirándole la mano de su seno, pero él simplemente se agachó mas y la deslizó bajo su falda para acariciarle los muslos.

Mi esposa separó su boca de la de Freddy y viéndolo con cierta pasión, supongo que le decía que no deberían estar haciendo esto. Podía yo verla sacudir suavemente la cabeza. Pero no se le veía molesta o intolerante.

Él le acarició la mejilla y tomándola por la nuca se inclinó nuevamente hacia ella y pasó su lengua sobre los labios de ella repetidas veces hasta que logró que abriera nuevamente la boca y volvieron a juguetearse mutuamente con sus lenguas. Mi esposa besa delicioso.

Él volvió a aventurar su mano bajo el vestido, sin que ella tratara esta vez de retirarla, antes al contrario, la capturó con la mano de ella, permitiéndole pasar mas allá de sus muslos. Podía yo adivinar que él trataba de meter sus dedos en sus pantys para acariciarle la vulva.

¡Hombre! Mi verga estaba dura como de acero, me la saqué y empecé a trabajármela, pensando que pronto ella lo cortaría, o yo entraría en el momento preciso.

Freddy se enderezó y me sorprendí cuando vi que se abrió la bragueta y se sacó la verga, la sostuvo con una mano y lo acercó a los adorables labios de mi esposa. Ella se echó atrás sorprendida, deteniéndole apoyando sus manos en la pelvis de Freddy y por un momento pensé que el devaneo había terminado. Pero habilidosamente Freddy se agachó nuevamente a besarla y nuevamente mi esposa aceptó la caricia, levantando la cara y abriendo la boquita, aceptando la lengua de él y brindándole la suya, ambos con la misma fruición que anteriormente habían manifestado. Después de no mucho rato de estos menesteres, él metió ambas manos por el escote del vestido y empezó a masajearle los pechos, mientras que prácticamente solas las manos de mi esposa dejaron de detener al intrépido galán y se fueron acercando al enhiesto miembro, primero la yema de sus dedos lo tocaron tímidamente, después recorrieron toda la longitud de la misma manera, hasta que finalmente sujetándola con la diestra empezó automáticamente a pajear la endurecida verga, mientras que con la izquierda le acariciaba los huevos. El beso continuó durante varios minutos, mientras ella se acostumbraba al bulto en sus manos, rompieron el beso y al bajar la cabeza mi esposa se encontró frente a sus ojos el glande enrojecido mirándola fijamente, él simplemente moviendo sus caderas lo acercó hasta que empezó a pasarlo suavemente sobre los carnosos labios. La vi sacar la lengua y limpiar con ella la punta enrojecida, movió entonces la cabeza y dejó que todo el largo reposara junto a su mejilla. La vi que tenía los ojos cerrados y estaba hablando con él, quien mientras le contestaba también le restregaba la punta del glande en la mejilla.

¡Hombre que caliente estaba esto! Mi esposa hasta ese momento no había visto la verga parada de otro hombre y ahora tenía una pegada a la mejilla. Era un poco mas larga que la mía y aparentemente mas gruesa también, con el glande en forma de hongo descomunal. Mi esposa volteó hacia todos lados, pero no podía ver a nadie alrededor, según ella no había testigos. Volteó hacia arriba viéndolo y él se movió guiando nuevamente su glande hacia los suaves labios. Esta vez ella cerró los ojos sacó la lengua para que apoyara en ella el instrumento y cerró sus labios sobre el borde del glande.

Aquí estaba mi hermosa mujercita chupando la verga de Freddy y yo bien conocía lo bien que ella sabe hacerlo. Ella adora mamar verga.

Mientras estaba remolinando su cabeza y moviendo sus labios arriba y debajo de la endurecida estaca, estiró la mano hacia arriba y le desabrochó el pantalón, abriéndolo y empezó a acariciarle los huevos. Una vez que el pantalón cayó debajo de sus rodillas, pude ver claramente que su equipo era realmente mas largo que el mío. Y podía juzgar por la forma como ella lo estaba chupando, lamiendo y mirando que pensaba lo mismo.

Cuando él no estaba volteando hacia abajo viendo como le sorbían y lamían el pedazo de carne, echaba la cabeza hacia atrás y suavemente se mecía introduciendo y retirando la estaca de la hermosa boca, sosteniéndola de la cabeza, acariciando sus rizos dorados. Veía yo que ella estaba verdaderamente inmersa en ello. Estaba totalmente posesionada de su papel de mamadora. Moviendo rápido adentro y afuera la verga, retorciendo su lengua sobre el glande y luego introduciéndose toda la estaca hasta la raíz, o por lo menos tratando de hacerlo. Él le tomó pronto el ritmo y empezó a empujar y retirar al mismo tiempo que ella haciendo cada vez mas profundos los empujones de su enorme aparato y pronto ella pudo aceptarlo completamente. Sosteniéndola de la cabeza él empezó a cogérsela por su garganta. La vi que abrió enormemente los ojos y trató de echarse hacia atrás, pero él la sostuvo y empujó su verga en la garganta de mi esposa y empezó a descargar sus huevos. Mercadonabraguita Desechable

Vi como los músculos de su trasero y los de sus piernas se tensaron y empujó mas profundamente hasta que su vello púbico estaba aplastado contra los labios de mi mujer y empezó a sacudirse. Los ojos de ella continuaban muy abiertos y la vi tragar y tragar su semen. En ese momento no pude soportarlo mas y me vine abundantemente en uno de los orgasmos mas fuertes que yo haya tenido jamás.

Una vez que se la sacó, vi a mi esposa lamerse los labios y limpiarse la barbilla con el dorso de la mano. Él se hincó frente a ella, hablándole, probablemente diciéndole lo buena mamadora que es, no se había subido los pantalones y podía verle la verga aún tiesa aunque goteando.

La abrazó por detrás y la jaló a la orilla de la silla y le levantó la falda dejando a la vista sus pantys. Ella trató de incorporarse apoyándose en los hombros de él, moviendo la cabeza de un lado al otro obviamente negándose, pero eso no lo detuvo a él de bajarle los pantys.

Una vez que se los bajo, acarició tiernamente sus primorosas piernas y la descalzó de sus sandalias y jaló sus pequeños pies, ella estaba todavía protestando cuando él le levantó las piernas y tomándola por debajo de las rodillas, virtualmente se sumergió en su vulva con su lengua y labios.

Ella echó la cabeza hacia atrás y sujetó sus dedos sobre los hombros de él, mientras él movía su cara dentro del caliente sexo. Él estaba succionando y lamiendo furiosamente, podía yo verlo encajando su lengua en la vulva de mi esposa.

Ella ya no pudo soportarlo y empezó a venirse convulsivamente. Conozco bien las señales. Los dedos de sus pies se encogen mientras se separan uno del otro, sus senos parecen hincharse y sus pezones crecen y se endurecen. Su cabeza se meció hacia atrás y abrió la boca, ante el empuje de la lengua de él, que continuó lamiendo y lamiendo mientras ella se venía, hasta que ella lo forzó a retirar la cara de su sexo.

Así como se retiró, se levantó aún sosteniéndola por las piernas y sin hacer pausa se dejó caer sobre de ella y le encajó la totalidad de su verga profundamente en la estrecha vulva.

Mis ojos casi se paralizan, mi verga estaba palpitando y se ponía cada vez mas dura de lo que nunca había estado mientras veía yo a Freddy enterrar su verga en el abierto coño de mi mujer. Nunca la había yo cogido tan completamente, tan fuerte, tan rápido, tan profundamente.

No le tomó mucho tiempo, él empujó las piernas de ella hasta atrás e incorporándose apalancó su verga dentro de ella hasta el último centímetro y empezó a venirse nuevamente.

Demonios, nunca había visto algo tan excitante, pero mi cara ardía y la verga me dolía. Acababa de ver a mi esposa mamarle la verga a otro hombre y ahora él acababa de clavarla deliciosamente. Se quedaron ahí yaciendo abrazados sin moverse. Me regresé al área de servicio, atravesé la cocina subiéndome la bragueta y saliendo del edificio empecé a gritar a mi esposa..

Mientras le daba la vuelta a la puerta fui hacia donde había mas gente, una camarera traía una charola con copas de champaña, tomé una, me la tomé de un solo trago y tomé otras dos, regresando hacia el edificio principal.

Volví a gritar y al acercarme a la entrada tomé las dos copas con una sola mano y abrí la puerta.

Mi esposa estaba nuevamente recostada en la silla. Freddy ya no estaba. El vestido de ella estaba bien ajustado, sus sandalias nuevamente calzaban sus hermosos pies y supongo que su rezumante coño estaba cubierto por sus empapadas pantaletas.

"Hola Cariño" dijo ella pretendiendo estar medio adormilada " Te tengo una agradable sorpresa, ellos no regresarán por algunas horas, así que disponemos de un buen rato para nosotros, ten te traje champaña"

Ella tomó la champaña y yo le di un sorbo a la mía y decidí que la "pescaría" por haber hecho algo.

"Me alegro que estemos solos aquí Cariño" le dije "Traigo muchos deseos de ti"

"Oh No" Dijo ella retorciéndose y tratando de escapar "No podemos hacer nada aquí, alguien podría vernos"

"No lo creo Cariño" le respondí mientras le subía el vestido y sujetaba sus pantaletas "Solo nosotros estamos por aquí"

A ella se le cayó un poco de champaña, luchó y trató de mantener sus preciosas piernas juntas, mientras yo se las abría y me metía entre ellas, pero yo fui mas fuerte que ella.

"Voy a probar este maravilloso coño tuyo, querida vas a venirte como nunca antes" Le dije mientras acercaba mi boca a su vulva.

Mi plan original era abrirle el coño y encontrarlo lleno de semen, entonces acusarla de andar cogiendo con otros y hacerle una escena para darle tratamiento completo. Miré su coñito y se veían los suaves labios llenos con una traza de crema entre ellos escurriéndole hasta la grieta del culito. Decidí entonces que podría hacerlo peor aún. "Nunca te había visto la vulva tan húmeda, Mi Amor" Gemí "No cabe duda de que lo estas deseando tanto como yo" Ella no respondió, pero la sentí extremadamente tensa.

Me jaló hacia ella y la monté tal como Freddy lo había hecho, la cogí fuerte y con furia.

Su coño nunca había estado tan suave, tan húmedo y pegajoso, me tomó solo unos minutos para explotar dentro de ella, que me abrazaba con intensa pasión.

Permanecimos así como unos diez minutos o mas. Me di cuenta de que acababa de tener el mejor sexo de mi vida, el problema ahora era... ¿Cómo lograrlo nuevamente?

El Autor de este relato fué Fisco , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=10691 (ahora offline)

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