Relatos cortos eroticos Otros MI HISTORIA 1 parte

 

 

 

Hola bueno soy un hombre de 39 años, piel blanca, cabello castaño, ojos cafés, no soy flaco pero si delgado, y de lo demás…………………….

Mejor empiezo a contarles: Desde hace tiempo, he tenido relaciones con dos amigas de mi mujer, pero siempre por separado, cuando tenía la oportunidad de verlas a cada una de ellas, nos veíamos en la casa de ellas o en algún hotel, Luisa es alta, de pelo castaño claro, caderas anchas, ojos verdes nariz afilada, pechos, mmmm suculentos 36 C, con piernas torneadas y preciosas piel blanca suavemente bronceada, y se depila en forma de triangulo y Adriana es poco mas baja que Luisa pelo castaño caderas redondas y pechos grandes 34 D, guera totalmente y por peticiones mías se ha depilado su lindo vello, y la verdad se que soy un tipo con mucha, pero mucha suerte, ya que sin pensarlo mi propia mujer me ha puesto en las manos a dos hermosas mujeres para que sean mis amantes, ya que cada una de ellas ha llegado a la casa por amistad con mi mujer, ella es de estatura media, morena, de ojos expresivos cafés, pechos medianos 34 B, caderas anchas pero un poco planas, piernas delgadas pero es una ricura en la cama, con los años hemos fantaseado, pero cuando ha llegado el momento, ella se arrepiente y ni mis enojos ni mis suplicas la convencen para hacer realidad las fantasías que hemos tenido.

 

Con Lucía, ella llegó a nuestras vidas, como vecina de un condominio en el que estábamos rentando, entonces ella estaba casada y su marido era el clásico tipo machito (aceptaba la que tuviera amistad con mi esposa por que quería comerse a mi mujer) sin embargo, al cabo de unos meses acabaron separándose por que el tenía una amante y acabo embarazándola, divorciándose de Luisa, por lo que mi mujer se volvió más aún, su paño de lagrimas, cuando yo llegaba de trabajar siempre estaba Luisa en mi casa, después de cenar (que en lo que cenaba oía las quejas de Luisa sobre lo que le pasaba) me iba a mi cuarto para que ellas siguieran hablando, hasta que un día, un viernes no se me olvida, Luisa me dijo que estaba apenada conmigo por que siempre puros problemas escuchaba de ella, señalándole que no se preocupara por mi, y empecé a darle ánimos.

Mi mujer me pidió que para olvidar un poco esos problemas que jugáramos a los naipes, sacó una botella de vino y puso un poco de música, así lo hicimos y entable más plática con Luisa en esa ocasión, dentro de la misma charla, ella ya desinhibida me decía que él pocas veces la había hecho sentir mujer, que nada más se ocupaba de su propia satisfacción, etc. mi esposa comentó que ella daba gracias a que eso no le ocurriera conmigo, ante tales comentarios me sonroje y siguió la platica subiendo de calor, al calor del vino, cuando se tuvo que marchar Luisa a su casa (dos pisos abajo del nuestro), ella se despidió de ambos con un beso en las mejillas, pero cuando me lo daba a mi me rozó los labios con los suyos desviando la boca hacía la mejilla, situación que tomé como casual, sin darle la menor importancia, ya en la cama con mi mujer hicimos el amor de lo más rico, yo pensando que ella no se había percatado del beso, me dijo que si lo vio pero que no le había molestado, incluso eso la excitó más, empezamos a platicar sobre eso, y acabó diciéndome que tenía la fantasía de verme con otra mujer, y que en determinado momento le gustaría que fuera con Luisa, yo pensando que se trataba de alguna treta para saber si yo estaba interesado en ella, le esquive la situación, contraatacando con comentarios de que yo solo podría estar con mi mujer, y que solo estaba interesado en ella.

 

Pasaban los días y cuando se daba la oportunidad salían a relucir esos comentarios, inclusive en pleno sexo me empezaba a decir que me imaginara que ella era Luisa, y que, que le haría si fuera ella, etc., dejando todo en el terreno de la fantasía nada más.

Llegó el día de mi cumpleaños, y teníamos programado salir mi mujer y yo para el festejo a un Bar, sin yo saberlo mi mujer invito a Luisa, de esta situación me enteré cuando ella llegó a la casa, ya preparada, dándome mi beso y mi abrazo como felicitación, fui al cuarto para terminar de prepararme y atrás de mí, mi mujer, me preguntó si me molestaba que nos acompañara, que la había invitado por que Luisa casi nunca salía, diciéndole que estaba bien, solo que tendríamos que tomar unos tragos menos por lo de la cuenta, riendo ambos y saliendo al festejo.

La noche transcurrió fenomenal, bromas chistes, y al parecer como era el festejado, las atenciones eran para mí, salimos del Bar pasadas las 2 de la madrugada y regresamos a casa, y mi mujer ya entonada la invitó a que siguiéramos un rato más con la fiesta, Luisa aceptó de inmediato, ayudando a preparar los tragos y a poner música, después de tres tragaos de cada uno, noté que mi mujer estaba más ebria de que lo esperaba, y sin darme cuenta se quedó dormida en el sillón, Luisa por su parte (es buena bebedora) me ayudó a acomodarla en el sofá, y cuando yo regresaba del cuarto con una cobija, me detuvo en el pasillo y me besó, abrazándome y tocándome todo el cuerpo, por lo que me excité de inmediato, pero con el temor de que mi mujer nos fuera a encontrar así me separé y fuimos para la sala, ella estaba dormida totalmente, por lo que con el pretexto de preparar otros tragos nos fimos a la cocina y ahí fue la primera vez que tuvimos sexo, me beso me saco el pene del pantalón y lo acariciaba como juguete nuevo, yo también la acariciaba y por un espejo que estaba en el comedor miraba el estado inconsciente de mi mujer, así que le dije que se diera vuelta, como era de suponerse estaba tan mojada, que no costó nada de trabajo penetrarle la vagína, mientras mis manos le acari9aban el clítoris y los pechos, le besaba el cuelo y la parte que podía de la espalda, ella volteó a verme y le mire su rostro jadeando y con la mirada perdida, me dijo que no parara por que estaba llegando a su clímax, las palabras que salían de su boca era a muy bajo volumen cógeme, cógeme papacito, la tienes bien dura mi vida, ya no aguantaba estar contigo, pero por estar mirando que mi mujer no se despertara no podía venirme, Luisa se dio vuelta y se recargo en la tarja, abriendo sus piernas pidiéndome que le besara su raja, bajando mi cabeza hasta su vagina que (en ese tiempo no depilaba), y absorbiendo sus jugos logré que se viniera una vez más, con la verga tan dura como la tenia se la metí y antes de venirme le desabotoné la blusa para bañarla en su lindos pechos, ella sin mamarme me ayudo con la mano y el final de mi corrida lo embarró en sus mejillas y sus labios.

Nos ajustamos las ropas terminamos de preparar los tragos y regresamos a la sala, ella fue al baño a limpiarse y regresó, mi esposa estaba dormida y nosotros seguíamos con los juegos del manoseo y los rápidos besos, pasada media hora notamos que mi mujer trataba de recobrar fuerzas y despertarse, aún ebria se despertó y en ese momento Luisa le dijo que se tenía que ir, que después se vería, agradeciendo la salida, se retiró a su casa.

 

Como pude cargue a mi esposa y la lleve al cuarto, la desvestí y excitado le empecé a mamar su conchita esperando a que se lubricara y se la metí, ya cogiendo recobro un poco más el sentido y terminamos al mismo tiempo, quedando dormidos abrazados.

Días después mi mujer me comentó que Luisa estaba buscando trabajo, por que su ex marido ya no le estaba dando dinero, que ella se encargaría de ayudarla cuidando a sus hijos y que Luisa le pasaría algo de dinero como compensación, que si sabía de algún trabajo que le dijera, dos días después, de unas oficinas en el mismo edificio me preguntaron si conocía alguna mujer para que atendiera la recepción de ese despacho, contestando que si que esa misma tarde les enviaría a una persona para que la entrevistaran, quedándose Luisa con el trabajo, y por obvias razones mas cerca de mi.

Fueron innumerables las ocasiones en las que ella se quedaba sola por las tardes, atendiendo solo el teléfono ya que por las tardes, nadie laboraba, solo cuando había algún trabajo urgente, situación esporádica (pero esos relatos los contaré en otras ocasiones).

Así cuando mi mujer veía que llegábamos juntos o con pequeñas diferencias de tiempo (creo yo) no sospechaba de nuestros encuentros.

Bueno, ahora les hablaré de Adriana, por equis razones nos cambiamos del departamento donde estábamos, a dos cuadras del condominio, empezamos a rentar una casa con opción a compra (buena oportunidad), y ahí mi mujer conoció a Adriana, una vecina que, al ver que mi esposa cuidaba a los hijos de Luisa, se le acercó para ver si podía cuidarle a su hijo, ya que trabajaba en un Bar y por las noches le costaba trabajo encontrar a alguna persona que le ayudara, ofreciéndole una paga por ello, y tras comentarlo conmigo, acepto cuidarle al niño. Blog sobre termux

Como Adriana tenía todas las mañanas libres, en las mañanas cuando pasaba por su hijo se llegaba a quedar un rato a platicar con mi mujer, entablando así una amistad entre ellas, Adriana madre soltera, nos había invitado al Bar donde laboraba en muchas ocasiones pero por cuestiones diversas, no habíamos podido asistir, hasta que se nos dio la oportunidad y fuimos, obviamente nos acompañó Luisa.

Ese día yo casi no tomé por que yo manejaba y las cosas por aca están duras con los Policías, mi mujer y Luisa tomaron y cantaron a más no poder, lo poco bailable me turnaban para ambas, y una pieza la bailamos los tres, divertida la noche.

Al salir de ahí, esperamos veinte minutos a Adriana, ya que mi mujer se ofreció a llevarla con nosotros de regreso a casa, para que no pagara taxi, Adriana llegó al auto ya sin el uniforme del Bar, se veía muy bien con los pantalones a la cadera, y una blusa escotada que le deja a la vista la coyuntura de sus pechos, al subir se abrió más el escote y no pude evitar mirarlos, de verdad ¡deliciosos!, nos enfilamos a casa y al llegar mi mujer les invito a que siguieran un rato más con la fiesta, por lo que siguieron las rondas de tragos, mi esposa empezó a tomar licor de café junto con Adriana, y Luisa y yo (claro) tomamos Ron con cola, y en lo que platicábamos y escuchábamos música, fueron cuatro rondas de tragos ya serían como las 4 de la mañana y la que ya estaba mareada por combinar licor y ron era mi mujer, tratando de aprovechar el momento Luisa se despidió sabiendo que mi mujer me pediría que la acompañara hasta su casa, y así fue, ella mientras se quedaba con Adriana (que traía cuerda ya que en el Bar solo dice haber tomado dos copas), me fui a dejar a Luisa para aprovechar y coger de rapidito un rapidito de 15 minutos delicioso, regresé a la casa, y ya de plano mi esposa estaba a punto de dormir pero se trataba de sobreponer por que decía tenía visita, Adriana le dijo que no se preocupara que ella se retiraba y que ya habría otra ocasión para que tomaran unos tragos, negándose a ello, se volvió a servir otro trago, esta vez de ron, lo que de plano la emborracho, y para tratar de reponerse dijo que bailáramos un poco y puso música bailable, agarrándome para bailar, después de dos piezas me dijo baila con Adriana mi amor, y bailamos dos piezas a la mitad de la segunda mi esposa se paró y empezó a bailar con nosotros re-pegándose a mi cuerpo, por lo que Adriana al terminar de bailar señaló que ya se iba por que estábamos comiendo pan enfrente de los pobres, riéndose y mi esposa le dijo que se esperara, que nada más le regalara unos minutos para que se repusiera, y seguimos bailando Adriana y yo, mi esposa se recostó en el sofá y se empezó a quedar dormida y sin querer (de verdad! las cosas se fueron dando solas), nos empezamos a cachondear Adriana y yo, bajo la tensión de que si mi esposa estaba dormida realmente, nos besamos y le dije que fuéramos a la cocina por otros dos tragos y ya en la cocina nos abrazamos y besamos (en esta ocasión no tenía forma de ver si mi esposa se despertaba o no) le subí la blusa y empecé a besarle los pechos y con una mano a acariciarle la vagina, hasta que mi mano logró entrara de lleno, su pantalón estorbó por unos segundos pero logré bajar el cierre y bajar el pantalón haciendo a un lado su tanga (de hilo dental), ya que con mi pene de fuera me las arreglé para introducirlo al principio poco a poco tomando ritmo y después hasta el fondo, me pidió que no me fuera a venir adentro de ella, por que no estaba controlándose (ya que tenía rato de tener pareja), y yo ya no quise ir al cuarto por preservativos para no perder la ocasión, ella me pidió que antes de venirme le dijera y que ella se encargaba de eso, fue algo maravillosa la tensión de mi mujer en la sala nos dio esos gramos de adrenalina de más que se suelta en esos momentos, ella se vino en dos ocasiones, y yo cuando ya me iba a venir le dije que ya no aguantaba y de rápido la saco y se agacho, me ha puesto una mamada, que solo yo se lo que me hizo disfrutar, se tragó hasta la última gota, se acomodó la ropa, no sin antes decirme lo rico que había estado esa noche, diciéndome: ah por cierto ¿de verdad no tuviste relaciones con Luisa cuando la llevaste a su casa? Le contesté de inmediato NO, por que? Por que me pareció que olía tu pene a sexo, cuando nos desvestíamos, y salió en seguida a la sala yo me apuré y le seguí llegando hasta el sofá donde mi mujer estaba dormida intentando despertar, Adriana se acercó y me dijo que si le podía conceder un capricho, le pregunté cual? Y me dijo cógete a tu esposa, siempre he querido ver como lo haces, lástima que ella este muy dormida, se acercó por detrás del sofá y me acarició el pene por encima del pantalón logrando con ello que se parara mi pene, y en el oído me susurro: yo me voy a hacer la dormida por si ella despierta, me calentó esa situación y empecé a desvestir a mi esposa, la acomodé y le acariciaba la vagina, mientras Adriana se había acomodado en el otro sillón, colocándose una mano entre las piernas, volteaba a verla y me hacía señas de que siguiera, en una de esas me dijo chúpale la vagina, por lo que me acerque y empecé a lamer, logrando que despertara y un poco contrariada, volteó a ver a donde estaba Adriana la cual se estaba haciendo la dormida, le dije a mi mujer que si quería la despertaba para llevarla a su casa, y me preguntó cuanto había tomado Adriana, le dije que bastante, me dijo espero que no se despierte, y se quitó el pantalón y las pantaletas, sin darle tiempo a que me agarrara el pene se la introduje en un solo movimiento y no la saque hasta que ella mi pidió que cambiáramos de posición, ya que estaba temerosa de que (supuestamente) Adriana se fuera a despertar, la empezó a tocar para ver si despertaba (tratando de cerciorarse de que estuviera dormida), empezó por una pierna, y poco a poco la fui motivando para que le tocara el pecho y las nalgas (todo sobre el pantalón y la blusa), estaba tan excitada mi mujer que no se dio cuenta de que Adriana se sorprendió de lo que estaba pasando, mi mujer se vino fácilmente, ya que la conozco bien y se que apretándole con los pulgares los labios vaginales en la posición de cuatro patas se viene rápido, el ver esa escena me calentó demasiado, por lo que me vine en seguida de que ella terminó, parándome y con los calzones a las rodillas caminé al baño para limpiarme, mi mujer subió al cuarto por una cobija y me la aventó por las escaleras para que tapara a Adriana, después de extender la cobija se acercó a mi cara y me dio un beso, diciéndome que no me preocupara pero que quería platicar conmigo el Lunes.

 

 

Subí y mi esposa estaba dormidísima, pero ya no me anime a bajar por los temores correspondientes.

Llegó el Lunes y alrededor de las 12:30 recibí una llamada: era Adriana, yo con cierto temor de que en esos momentos estuviera con mi esposa, contesté muy extrañado y me dijo que si podía hablar conmigo, le dije que si que de que se trataba y me dijo no te preocupes nos podemos ver en el Vip´s a las cuatro de la tarde, le dije que si que ahí nos veíamos, ya como a las tres de la tarde, antes de salir pase a ver a Luisa y le dije que tenía un asunto que atender urgente, diciéndome ella: mientras no se llame Adriana ese asunto esta bien, riendo jocosamente, le dije que de que hablaba y me contesto: NADA NO TE APURES ERA SOLO BROMA, CENAMOS EN TU CASA HOY SALE? Le dije: SI ALLA NOS VEMOS.

Al llegar al Restaurante, volteaba para todos lados muy disimuladamente, tratando de ver si mi mujer no estaría por ahí, cuando llegue salude de beso en la mejilla a Adriana y me dijo que le había pedido a mi esposa que le cuidara un rato al niño por que tenía un asunto que atender, ya adentro del lugar, solo pedimos café y me dijo a grandes rasgos que no me preocupara, que por ella no había problema que yo le gustaba mucho y que ella entendería cuando y donde nos pudiéramos ver, situación que me dejó perplejo (si perplejo no pendejo que poco faltó), y desde entonces me las ingenio para estar con mi mujer, con Luisa y con Adriana, hay varias historias que contar pero eso será poco a poco.

Hasta pronto,

El Autor de este relato fué Luis Albertto , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=13806&cat=craneo (ahora offline)

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Hola bueno soy un hombre de 39 años, piel blanca, cabello castaño, ojos cafés, no soy flaco pero si delgado, y de lo demás…………………….

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2020-07-27

 

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