Relatos cortos eroticos Zoofilia Las mujeres no hacen falta

📅 12/08/2025 📂 relatoscortos

Nací en un pueblo humilde de Latinoamérica, en una familia de pastores. A los 9 años ya la situación económica me obligó a irme a las praderas con mi padre a pastorear las cabras, así que crecí entre ellas. Las conocía a todas por su nombre y además la que estaba enferma o triste o lo que fuera. A los once años ya me empezaron a excitar sexualmente las cabras, especialmente la ubre de esos animales. Mientras las ordeñaba tenía erecciones dolorosas por lo prolongadas. Mi experiencia me permitía conocer también cuando estaban en celo y eso es una gran ventaja. Una cabra en celo permite que le introduzcas al palo mayor del Titanic por la conchita sin chistar.

He tenido más sexo con cabras que con mujeres en toda mi vida. Es la conchita más apretada y rica del mundo. No protestan si te corres rápido, no hay que comprarles regalos especiales, no molestan con largas peroratas ni se deprimen en la época de invierno.

Tener penetrada a una cabra hasta las bolas mientras le acaricias las tetas y que te de en la nariz ese olor fuerte que tienen, es la sensación más rica que he tenido en mi vida. Me gusta más el olor a tierra mojada después del aguacero que el chanel más caro.

Las mujeres generalmente son tontas y se pasan la vida poniendo excusas para no tener relaciones sexuales, porque a la mayoría no les gustan y lo hacen por compromiso, para complacer al marido. Si quieres ser realmente feliz, aléjate de la ciudad. Ve al campo y compra una cabra. Descubrirás los colores reales del sexo y de la vida.

El Autor de este relato fué Epifanio , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=11925&cat=craneo (ahora offline)

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