Relatos cortos fantasia Fantasia General El asedio de Ávalon (segunda parte)
Cárcan, el capitán de la guardia, se encontraba con sus hombres en lo alto de la muralla combatiendo a unos eslizaurios alados cuando uno de los guardias, Márkel Celador, accionó el mecanismo que abría la puerta. El ejército maligno comenzó a entrar por ahí, arrasando todo a su paso.
Arturo envió unos soldados a defender la puerta, y luego se dirigió a los aldeanos y soldados que allí quedaban.
- Pueblo de Ávalon, hemos de realizar una retirada masiva de la ciudad.
- ¡No podemos hacer eso! replicó Argor.
- ¿Qué propones entonces? grito un aldeano.
- Plantarles cara hasta la muerte. Si esta ciudad cae en manos del enemigo, todo Arkkón estará condenado. Podemos salir de la ciudad la mitad de los soldados y la otra mitad atacar desde dentro. Los aldeanos se podrían refugiar en el Pabellón hasta que todo acabe.
- ¡Y quién dirigirá estas operaciones tan arriesgadas? preguntó de nuevo.
- Yo me ofrezco para el ataque interior.
- Yo para el exterior dijo Olian mirando fijamente a su hermano.
- Yo... yo dirigiré a los aldeanos dijo Ainafetse.
- Yo te acompaño dijo Felistarn.
- Y yo dijo Nock.
- Nosotros también dijeron Rapsag, Eria y Esroos.
- ¡Pues no hay tiempo que perder! dijo Arturo ¡Vamos!
Olian tomó un centenar de soldados y salió de la ciudad. Argor tomó otros tantos semigigantes y se dirigió a las puertas. Arturo se puso al mando de trescientos hombres y acompañó a Argor. Ainafetse y el resto fueron con los aldeanos. Todos excepto Elder, que fue a la Torre del Cronista, y Kelim, que entró en el palacio y se sentó en el suelo junto ala fuente, en el patio principal.
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Silvan se había marchado cuando comenzó el ataque hacia Raven. En Rovanost le esperaba desde tres años atrás el rey Secúrulo y la princesa Leurnen. El rey Secúrulo había mandado a todos los pretendientes de su hija a por una aventura y traer la prueba de ella. El que hubiese realizado una aventura mejor que todos los demás se llevaría la mano de su hija.
Leurnen deseaba que ganase Silvan, porque a él era a quien amaba en realidad y por eso le dio material para matar vampiros y le dijo que le trajese la espada de Lord Blooder, el vampiro más temible de Arkkón y el rey de Krag-Yungol.
Pero la aventura que Silvan traía eran Excalibur y la Espada de Fuego Azul del rey Sariénian, antepasado de Secúrulo.
Cuando presentó las espadas ante el rey, este le desposó inmediatamente con su hija Leurnen y como príncipe de Raven, comandó al ejército élfico a la batalla en Ávalon.
El Autor de este relato fué Hilenmort , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=11558&cat=craneo (ahora offline)
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