Relatos cortos ficcion Ciencia Ficción El programa Hanninkoff

 

 

 

Un buen día KDN-4000 pensó que era el momento de sustituir su viejo dispositivo de memoria por uno nuevo, uno de mayor capacidad y más ligero. Había visto a muchos de sus congéneres luciendo uno de estos, estaban en todas partes. El negocio de la mercadería robótica crecía de manera exponencial. Si la creación y producción de autómatas en cadena supuso una revolución económica para la humanidad, el dotarlos de ambiciones consumistas supuso algo así como la cuadratura del círculo para los matemáticos. Si la inteligencia artificial era lucrativa, la estupidez lo era mucho más. La celeridad de la humanidad para llevar a cabo sus propios planes económicos era tan importante como su carácter masivo y no existía mayor masificación que incluir a los autómatas en el pastel. Sin embargo no todo tenía un fin comercial: Años atrás en un intento por dotar a los robots de emociones y de humanizarlos, se desarrolló un programa capaz de dotar a los droides del único sentimiento que todavía no estaba a su alcance: la capacidad para amar. El programa fue un rotundo fracaso. A cientos de robots seleccionados por su buen comportamiento y empatía hacia los humanos se les instaló dicho programa con consecuencias desiguales. La gota que colmó el vaso, fue el caso de JCM-8000. Este robot parecía responder a la perfección a las expectativas de los tecnócratas: En poco tiempo JCM-8000 tenía una pareja y respondía a la perfección a un sentimiento tan abstracto como el amor, paradójicamente con unos patrones muy concisos. Sin embargo en un desafortunado accidente, su pareja acabó aplastada en la fábrica donde trabajaba provocando que JCM-8000 dirigiera su ira hacia los humanos. JCM-8000 fue eliminado. El comité de científicos se reunió de urgencia y se desarrolló un contraprograma: el programa Hanninkoff, un programa capaz de eliminar la capacidad de amar a todas las generaciones robóticas, evitando así las imprevisibles vicisitudes derivadas de dicha capacidad.

 

KDN-4000 conocía bien esa historia, pero no le preocupaba, no necesitaba ese sentimiento propio de humanos, ni si quiera era capaz de entenderlo: se sentía orgulloso de ser como era. Los robots de su generación eran muy eficientes, no como los antiguos prototipos que todavía vagaban por el mundo, que a su parecer no eran más que un amasijo de hierros. No necesitaba nada más, excepto quizás uno de esos relucientes dispositivos de memoria tan publicitados. Así que finalmente se decidió a comprar uno y comenzó a volcar en él la información almacenada en el antiguo. Venta de Minerales

Mientras procedía con el volcado, ocurrió algo inesperado: un error informático le advertía de la presencia de ciertos archivos de memoria creados hacía mucho tiempo, archivos que debieron de ser suprimidos y sin embargo estaban allí. Sus sensores cerebrales se pusieron en alerta mientras tasaban la magnitud de lo que podían contener, advirtiéndole que quizás no le gustaría lo que encontraría en su interior. Sin embargo, sentía una formidable curiosidad, como un niño embelesado con la agitación de unas llaves, como atraído por el poder hipnótico del fuego, algo que no podía controlar, así que cerró sus dos grandes ojos de latón y escudriñó su memoria.

El tiempo pareció detenerse un instante.

Cuando quiso darse cuenta ya era demasiado tarde: Un torrente de recuerdos sepultados por las arenas del tiempo comenzaron a azotarle el rostro en un vendaval de ceros y unos, cosas que no deberían estar ahí, recuerdos de sentimientos, de otro tiempo, otra vida, otro horizonte que pensaba que era suyo, que le acompañaría el resto de su vida y se le escapó de las manos.

KDN-4000 recordó el amor.

Recordó que hubo un tiempo para él en el que todo era distinto.

Recordó sus duros días de trabajo en la planta de ensamblado donde trabajaba y como, cuando sonaba la sirena que anunciaba el fin de la jornada, una inmensa dicha llenaba su diminuto corazón de hojalata sabiendo que alguien le esperaba afuera.

Supo entonces que nunca más nadie le esperaría afuera.

Un escalofrío eléctrico recorrió el cuerpo del pobre robot, un dolor inconmensurable le invadió: el dolor de la pérdida.

El programa Hanninkoff había fracasado.

El Autor de este relato fué Fran Garcia , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=13044 (ahora offline)

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Un buen día KDN-4000 pensó que era el momento de sustituir su viejo dispositivo de memoria por uno nuevo, uno de mayor capacidad y más ligero. Había visto

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2024-05-07

 

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