Relatos cortos ficcion Narrativa Libre Deja vu

 

 

 

¿Habéis tenido alguna vez un “deja vu”? ¿Nunca habéis tenido la impresión de vivir una experiencia por la que ya habíais pasado en otro momento, exactamente igual?

A mí me encantan los “deja vu”. Me encanta esa sensación. Me encanta girarme y decir a los demás: “Acabo de tener un deja vu”. Es algo parecido a cuando se te duerme una pierna y tienes la necesidad imperiosa de contárselo a todo el mundo.

Me encanta intentar analizar los “deja vu” de una forma racional. Busco el motivo por el cuál tengo esa sensación. Intento recordar si realmente he pasado antes por esa experiencia, si he estado antes en ese lugar, si he tenido antes esa conversación.

Como decía anteriormente, me encantan los “deja vu”. Deseo tenerlos. Pero todos sabemos que es algo que no podemos provocar, simplemente sucede. Anhelo el momento en el que vuelva a tener un “deja vu”. O así era hasta ahora.

 

Últimamente he tenido bastantes “deja vu”. ¿Qué digo? Ha llegado un punto en el que los tengo constantemente. Ya ha dejado de gustarme. Me crean mucha ansiedad. No puedo concentrarme en el trabajo, no puedo prestar atención a las conversaciones. La gente me habla y mientras tanto yo intento pensar si es normal que todo me suene. Cuando los demás terminan de hablar me río un poco si intuyo que la otra persona espera que yo ría, y digo “sí” varias veces si pienso que espera mi asentimiento. Mis interlocutores se dan cuenta enseguida de que no les he estado escuchando y tardan un tiempo en volver a dirigirse a mí.

He decido intentar suavizar esta situación. Voy a buscar ayuda. Mañana es mi primera sesión con una psicóloga. El hecho de que sea una mujer me excita un poco. Pienso que quizá exista alguna remota posibilidad de que pase algo más. Quizá he visto demasiados capítulos de Los Soprano.

Es sábado y son las 10 de la mañana. Me levanto con bastante sueño. Voy caminando hasta la clínica. Únicamente una mujer de unos 40 años espera en la sala de espera. Hojeo una revista del corazón. De la consulta de la psicóloga sale una niña, seguramente de sus clases de logopedia. Mientras su madre le pone el abrigo me pregunta que a quien espero. No contesto.

Finalmente resulta que no tengo una psicóloga, es un hombre. Ni siquiera intento averiguar el porqué de este cambio, no me sorprende en absoluto. Es cómo si ya me lo esperase. Vuelvo a tener esa sensación, aunque menos intensa.

- Tome asiento.

- Doctor, ¿ha tenido alguna vez un “deja vu”?

- Sí, muchas veces.

Durante varios minutos le explico lo que he vivido durante los últimos meses, la extraña proliferación de situaciones “ya vistas”, o “ya vividas”. No hace comentarios, no me interrumpe. Sólo me escucha. Cuando acabo de hablar tampoco dice nada, sigue callado (es la terapia del silencio, lo he visto en Los Soprano). No me gustan los silencios, no sé dónde mirar. Tengo que preguntar algo.

- ¿Por qué se producen los “deja vu”?

- No hay una explicación clara. La verdad es que no se ha investigado mucho. Es un fenómeno curioso pero que carece de interés para la ciencia.

Contesta de forma cansina, como si ya hubiera tenido que responder a esta pregunta demasiadas veces.

- Es que cuando me ocurre tan a menudo termina por darme la sensación de que todo lo que me va a pasar ya está escrito, predestinado, y que yo, en cierto sentido, me adelanto. Entonces pienso que ya no hay motivo para preocuparme por como vaya mi vida, haga lo que haga es lo único que podía hacer. No tengo más opciones realmente.

 

- Le aconsejo - dice el psicólogo - que no le dé un enfoque existencialista o filosófico a sus “deja vu”. Que no se haya encontrado ninguna explicación científica o física no significa que ésta no exista. Ratones para gaming

Se produce otro silencio. Le miro a los ojos. Aparto la mirada. Miro hacia la mesa. Me pregunto cuánto dinero me costará todo esto. Mi primo visitaba a una psicóloga y cada sesión le costaba 40 euros. Iba porque estaba deprimido desde que empezó a quedarse calvo, en el instituto. ¿Oscilará el precio en función de los problemas que se cuenten? ¿Me cobrará más por mis “deja vu” que por un problema de alopecia? ¿A cuánto van hoy en día las crisis de ansiedad?

- ¿Y usted como psicólogo no tiene ninguna opinión sobre los “deja vu”?

- Sí. Personalmente creo que los “deja vu” son un proceso mental de interpretación rápida de una situación. El cerebro analiza dicha situación y sus posibles resultados antes de que sucedan, basándose en todos los factores perceptibles para la persona en ese determinado momento, de tal manera que a veces el resultado de ese análisis coincide con lo que luego realmente sucede. Esta coincidencia no es muy frecuente, y por eso hay una sensación de extrañeza cuando se produce, y nosotros la llamamos “deja vu”.

Otra vez ese tono cansino.

- Pero en mi caso sí es frecuente – le contesto.

Pensaba que le había pillado (me considero muy hábil dialécticamente). Pero no.

- Bueno, algunos estudios establecen que este fenómeno se produce con mayor frecuencia en personas con una capacidad de atención baja, en situaciones de cansancio, y con estrés. Quizá sea su caso.

Lo había clavado. Asentí repetida y levemente con la cabeza.

- También se sabe – prosiguió - que las personas de tendencia progresista lo experimentan con más frecuencia que los conservadores, y que disminuye con la edad. Algunos estudios también afirman que las personas que poseen títulos universitarios o educación avanzada lo experimentan más a menudo.

La conversación no dio mucho más de sí (aunque no podía quejarme, sólo dos silencios en 45 minutos). Sus opiniones despertaron mi curiosidad por saber más sobre los “deja vu”, y como hacía siempre que escuchaba algún tema que me interesaba (ya fuera el proceso de Burgos o como preparar un “ruso blanco”) acudí a mi principal fuente de información: Google. No descubrí mucho más de lo que el psicólogo me había dicho. Sólo algo que me asustó un poco. El “deja vu” puede ser un proceso neurológico. Los enfermos de epilepsia lo experimentan con frecuencia antes de sufrir uno de sus ataques. Los investigadores que apoyan esta teoría han conseguido provocar experiencias de “deja vu” estimulando ciertas partes del cerebro con pequeñas descargas eléctricas.

Estoy muy cansado, y me voy a la cama, pero no paro de dar vueltas porque tengo miedo a sufrir un ataque cerebral mientras duerma.

El despertador suena a las 9:45. No he sufrido ningún ataque. Me cuesta un cuarto de hora poder levantarme. Tengo bastante sueño. Me dirijo hacia la clínica. Espero que no haya momentos de silencio, como los que tengo en la oficina con los compañeros, no los soporto.

Después de esperar en la sala de espera y leer un Diez minutos en, exactamente, diez minutos, entro en la consulta. El psicólogo me ofrece asiento.

- Doctor, ¿ha tenido alguna vez un “deja vu”?

- Sí, muchas veces.

El Autor de este relato fué Poeta deshonesto , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=8543&cat=craneo (ahora offline)

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¿Habéis tenido alguna vez un “deja vu”? ¿Nunca habéis tenido la impresión de vivir una experiencia por la que ya habíais pasado en otro momento, exacta

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2020-08-15

 

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