Relatos cortos ficcion Narrativa Libre ¿Me vistes?

 

 

 

En medio de la lluvia, a lo lejos, pude reconocer tu silueta, una dulce sombra que se disipaba a lo lejos, un amargo adiós sin palabras... un triste día entre mis recuerdos.

Mientras, empapada bajo la lluvia sonreí y con lágrimas en los ojos me pareció ver como te girabas y un instante después saludaste alegremente con la mano, ¿Me vistes? Mi corazón latía desesperadamente saliéndose por instantes de mi tráquea. Di dos pasos enérgicos y saludé con la mano con emocionado entusiasmo, en ese justo instante, a pesar de la lluvia, noté como un jarro de agua fría caía sobre mi cabeza, una chica rubia con un paraguas rojo corría con aires simpáticos saludando con una mano hasta que llegó a deshacerse en tus brazos.

 

Empapada y con la moral en el centro de la tierra deshaciéndose con los metales pesados me guarde mi vergüenza en el bolsillo izquierdo y caminé largo rato entre las callejuelas del casco antiguo... me endinsé por un callejón grisáceo y estrecho, el cual dejaba sentir la soledad de bien cerca.

Hacía mucho frío y el olor intenso a café despertó mis sentidos hacia el cálido sofá de un Café próximo. Mientras cogía la cucharilla para remover el azúcar el calor de la tacita calentó la yema de mis dedos y el primer sorbo recargó de energía mi sistema pudiéndome quitar el abrigo mojado. Me encendí un cigarrillo rubio y absorbí placenteramente el denso humo. Noté un instante de paz... A mis espaldas se escuchaban unas risas apetecibles de compartirlas. Estaba claro que necesitaba un apoyo, alguien de confianza que me secara mis lágrimas...

Me levanté para ir pagar el café en la barra, y cuando esperaba el cambio un perfume familiar se paseó por mi espalda, me giré y vi una melena rubia que flotaba en el aire, sentí como el camarero en lugar de darme el cambio me tiraba otro jarro de agua fría... tú estabas allí riéndole sus dulces palabras y deshaciendo sus labios con tu mirada... Salí apresurada del Café mientras escuchaba con un tono seco y sorprendido mi nombre, era tu voz, el corazón resucitó de entre los abismos, pero el orgullo impidió articular otro movimiento que seguir de frente sin mirar atrás, me sentía traicionada... Aunque no tenía motivos para estarlo, al fin y al cabo... tu y yo no somos “tu y yo”, al menos yo no soy nada para ti aunque tú para mi lo seas todo...

Bajo la lluvia no somos tan distintos a los peces, los dos nadamos juntos pero no nos acordamos de que nos conocemos aunque nos crucemos de frente, extraño verdad? Quizás tenga un problema en mi memoria y me impida olvidarte, con lo fácil y aburrida que sería mi vida si eso sucediera... quizás es mejor que mi corazón se sobresalte de vez en cuando, siempre al encontrarse atrapado entre tu sonrisa y tu mirada... Todo sobre animales

Eran las once de la noche y la lluvia cada vez era más intensa en ese momento se apagó la luz...y mi vida...

* * *

Con la luz de un mechero pudimos entrar sin tropezar con nada. Andrea se sentó en el sofá y encendió dos velas que había en la mesita del salón. Mientras la luz se expandía poco a poco por la habitación un grito resurgió de entre las sombras... ¡¿Qué te pasa Andrea?!

Ella no hablaba, estaba paralizada le quité la vela de su mano y miré alrededor,... ¡IRUNE, qué te a pasado! Te has quedado sin energía, verdad?

En ese momento volvió la luz... enchufé a Irune a la corriente con un dispositivo a distancia que incorpora en su espina dorsal y comenzó a abrir dulcemente sus ojos color miel.

* * *

Que ha sucedido... parpadee unos instantes, adormecida... no podía creer lo que estaba viendo... sus ojos negros, profundos me miraban con ternura, mi corazón latía con nerviosismo, él me preguntaba como estaba y yo aprovechándome de su atención le eché los brazos al cuello llorando y le dije que estaba muy asustada, él me abrazó y pude sentir su respiración, sus latidos...

Volví a oler ese perfume, pero no me giré, lo abracé más intensamente mientras las lágrimas recorrían mi rostro, el me besaba la frente y me acariciaba el pelo.

* * *

Mientras la abrazaba sentí algo extraño, como si estuviera viva... VIVA! Es tan bonita... Me giré para ver como estaba Andrea, pero ya no estaba sentada en el Sofá, estaba a punto de cerrar la puerta, y, lo único que alcancé a decir fue “no es lo que parece!”, qué imbécil, nunca debí de decir esa frase... Aunque sinceramente... no me importa mucho que se piense... seré tonto, a veces no sé lo que estoy diciendo, pero la sensación de estar junto a Irune era tan distinta a otras veces, era como... mágico, no sé si sería la palabra, era como si se hubiera detenido el tiempo, su pelo castaño brillante, sus ojos... era perfecta! Pero... no es real, verdad?

Fin

El Autor de este relato fué Pili Cabanillas D%EDez , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=7887&cat=craneo (ahora offline)

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En medio de la lluvia, a lo lejos, pude reconocer tu silueta, una dulce sombra que se disipaba a lo lejos, un amargo adiós sin palabras... un triste día entr

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2020-06-26

 

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