Relatos cortos humor Hechos Reales el trabajo dignifica

 

 

 

EL TRABAJO DIGNIFICA

I

Hoy es mi primer día de trabajo. Auguro un buen comienzo. La silla azul cielo acolchada y regulable, me permite adoptar una posición ergonómica y a la vez confortable.

La pantalla tiene 17 pulgadas; que acorde con la generosa iluminación del despacho, facilitará que no perturbe demasiado mi capacidad visual.

El teclado es grande y espacioso entre sus teclas. Mis dedos serán capaces de danzar velozmente y demostrar, la buena decisión en contratarme.

La torre desprende un sigiloso ruído, parecido al leve ronquido de un bebé.

Estoy preparada para empezar; pero primero, será preciso silenciar el ronroneo del gatito que juguetea por mi estómago.

Saco el bocadillo que me ha preparado mi mama con mucho amor. Es de sardinas.

 

Muerdo el bocadillo repetidamente. Éste se despedaza en infinitos trozos llamados migas, que se escabullen entre las teclas de mi ordenador. No le presto importancia al asunto.

Suspiro. Empiezo a trabajar: “La agencia de seguros Reverte notifica al señor Zorrilla”; ¡Auuu!.

Una dichosa miga afilada como un cuchillo, se ha postrado sobre la letra Z al acecho de mi dedo. Tengo una leve hemorragia. Me chupo el dedo y sigo trabajando. Observo que la hemorragia continúa intacta. Varias letras quedan impregnadas de rojo. La M, la A, la R y la Q, para ser exactos.

Cojo un Cleanex de mi bolso y limpio cada uno de los recónditos del teclado. Lo lanzo a la basura y fallo. Suspiro aún más fuerte y me digo un ¡va! para animarme. Vuelvo a escribir.

El ronroneo del gatito se convierte en el rugido de un león salvaje. Observo las sobras de mi bocadillo, y para mi asombro descubro que era de jamón dulce. Intento meditar porque sabía a sardinas y al fin lo descubro. Vomito.

La parte derecha del teclado, comprendida desde la línea imaginaria formada por el F9 y el Alt Gr, queda inutilizada.

Se acercan unos pasos y golpeo el teclado para no levantar sospechas. Mis dedos quedan embadurnados con una mezcla de café con leche, bilis, tomate y jamón dulce.

Saco 16 Cleanex y empiezo a limpiar. Dejo el teclado intacto pero prácticamente inservible.

Estornudo. Una viscosidad de color verde se desliza entre el vello de mi bigote. No tengo Cleanex y me limpio con la mano.

Entra el director y me da la bienvenida. Encajamos nuestras manos; y al separarlas, hay algo asqueroso que nos sigue uniendo.

Entre sonrisas falsas y comentarios apropiados, el director se marcha con la mano más sucia de cuando había entrado.

Mi corazón va a cien. Pienso rápido en soluciones y decido copiar mi trabajo en un disquete. Al insertarlo, una uña dice adiós a mi dedo y se inserta en las vísceras de la torre.

El leve ronquido del bebé se convierte en un abuelo con bronquitis. ¡Pumba!. Explota el ordenador de una forma descomunal.

La parte comprendida entre el hombro y codo derecho de mi cuerpo, queda achicharrada. La vergüenza es más fuerte que el dolor, y decido no chillar.

El rugido del león salvaje se convierte en la erupción de un volcán. Intento despedir una flatulencia sin éxito; pero a cambio, descubro los inconvenientes de llevar tanga. Un fango maloliente se desliza entre mis medias. ¡Dios mío!, me he cagado.

Lloro como una niña, pero no tengo Cleanex. Me levanto dada por vencida; necesito ir al hospital.

El primer paso hacia la mayor de mis vergüenzas, me hace resbalar con el tiro fallido. Caigo de espalda y divido con el cráneo, la pantalla del monitor en mil pedazos. Pierdo la conciencia. Literatura y libros

 

Entra el director con guantes. Mira al ordenador y se estremece. Mira al suelo, y se estremece aún más.

Despierto en el hospital, me han despedido.

II

Hoy es mi primer día de parada. Auguro un mal comienzo. La cama azul cielo acolchada y regulable, no me permite adoptar una postura ergonómica y confortable.

La televisión va a monedas. No tengo dinero.

Mi compañera habla de mí; pero no conmigo. Entre sus textos intercala palabras malsonantes como zorra, guarra, puta y desgraciada.

La ventana da a la sala de autopsias. Tengo ganas de vomitar.

Estoy preparada para dormir y no despertarme nunca jamás; pero primero, será preciso silenciar a la vieja mamona que ladra en mis sienes.

Saco la mala leche que he heredado de mi mama con mucho amor. La hago callar.

Duermo.

Despierto con el tintineo de las campanas y el dulce canto de los pajaritos. Miro a mi lado y estoy sola. Miro a la ventana y está la vieja. Ya no tengo ganas de vomitar.

La enfermera me coloca un cojín en la espalda. Adopto una posición más allá de lo cómodo.

Encuentro una moneda debajo de la cama. Veo la vida es bella de Roberto Benigni. Es mi película favorita.

Entra un negro enorme; mi nuevo compañero. En segundos entablamos una buena amistad.

Duermo arropada entre dulces sueños.

Despierto con una sonrisa entre oreja y oreja. Miro a la ventana, y está cerrada. Miro a mi lado, y veo un negro hermoso con una erección matutina de caballo.

Encuentro una carta en mi mesita de noche. La abro. Descubro que he sido indemnizada por despido improcedente. Sonrío.

El negro se despierta y me dedica una poesía. Luego me canta unas canciones. Menuda voz.

Pasa el rato. El negro. Yo; y el amor.

El falo azul cielo acolchado y regulable, me permite adoptar posturas ergonómicas y confortables. ¡Ohhhhh!

Hacemos el amor.

Hacemos el amor.

Hacemos el amor.

Duermo.

Hacemos el amor.

Duermo.

Despierto.

Miro a la ventana. Próxima y ultima análisis; las uñas de los pies.

Miro a mi lado; y estoy sola. Miro entre mis piernas; y ahí esta.

Nos dan el alta; a mi, al negro, y a su falo. Decidimos inaugurar nuestra relación con unas infinitas vacaciones.

Visitamos la Catedral de la Inmaculada Concepción, Uruguay. Catedral de la Inmaculada Conchita para los amigos. Catedral de la Inmaculada Concha para la familia. Hacemos el amor.

Visitamos Machupichu, Perú. Muchapicha para los amigos. Pollón para la familia. Hacemos el amor

Visitamos San Petersburgo, Rusia. San Peneburro para los amigos. Machupichu para la familia. Hacemos el amor

Se acaban las vacaciones.

Hacemos el amor.

Hago el amor.

Hace el amor.

Fornico.

Fornica.

Fornicamos.

Me duele la cabeza.

Le duele la cabeza.

Necesito trabajar.

III

Hoy es mi primer día de trabajo. Auguro un buen comienzo.

El Autor de este relato fué Oscar balambambuba , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=11518&cat=craneo (ahora offline)

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Hoy es mi primer día de trabajo. Auguro un buen comienzo. La silla azul cielo acolchada y regulable, me permite adoptar una posición ergonómica y a la vez c

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2021-06-16

 

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