Relatos cortos humor Parodias El señor de los palillos:El retonto del rey

 

 

 

EL SEÑOR DE LOS PALILLOS

Prólogo

- Vaya marrón nos estamos comiendo con esto de tener que dragar el río entero-comentó Esmirriagol.

- Al menos nos quedaremos con lo que encontremos por aquí-replicó Dialgo-¿Qué has encontrado tú?

- Poca cosa: Una tarjeta de crédito con fondos ilimitados, un par de lingotes de platino y un maletín lleno de bonos del tesoro al portador.

- Pues yo sólo he encontrado este aparentemente inútil, pero con seguridad sorpresivamente valioso palillo.

- Entonces dámelo. Ya sabes que quedamos en que todos los palillos que encontrásemos serían para mí.

- Es verdad. No sé por que acordamos eso. De todos modos no te lo doy, es lo único que he encontrado.

 

- Pero, entonces ¿cómo va a poder continuar este relato?

- A mi eso me da igual, ya harán alguna chapuza, como decir que te lo regalé por tu cumpleaños o que me apretaste el gaznate hasta que accedí a dártelo.

- Vale, y puedo hacer el numerito de mi tessssoro, nossss maldijeron, ladronesssss, finssssstro y pecador para que quede más realista.

- Anda, anda no sobreactúes y deja que acabe ya el prólogo que la peña está perdiendo interés. Dejemos que siga la historia…

EL RETONTO DEL REY

1 Visita relámpago a Isenmal

- Veamos que tal lo están pasando esos Hobbys en Isenmal-comentó Arador.

- Parece ser que Salfuman se ha encerrado en su torre y no recibe visitas. Pero de todos modos vamos para allá, no sea que nos encontremos en el suelo algún objeto que sea importante para el desarrollo del argumento.

Arador, Jiji, Legoland y Gandulfo llegaron a Isenmal. Enseguida encontraron a los Hobbys practicando un extraño deporte…

- Pero ¡qué hacéis insensatos!-rugió Gandulfo.

- Nada especial, solo echamos un partidillo de fútbol con estos enteraos-respondió Pinypon.

- ¿Y no podíais usar otra pelota?-preguntó Gandulfo al tiempo que se inclinaba para recoger el pateado Paletir-En vez de hacer el cafre deberíais vigilar a Salfuman.

- Eso es cosa de Beucalipto. Se ha quedado de guardia a ver si Salfuman le pasa alguna de sus revistas erótico-forestales.

- ¿Sus qué?

- Es una larga historia. Bueno en realidad es corta, pero no me da la gana de contarla.

- Ya me explicaréis de camino a casa del rey Tejoden. Vámonos de aquí, que estoy pillando frío con tanta humedad.

2 Pinypon, el mago del balón

Unas horas después, los Hobbys, Gandulfo, Jiji y Legoland se unían a una fiesta para celebrar la victoria sobre Salfuman. Como agradecimiento, los organizadores ofrecieron un descuento del 10% para la tercera consumición a los antiguos miembros de la comuna del palillo. Tras una desmedida juerga, todos acabaron exhaustos y cayeron dormidos desperdigados por todo el suelo. Sin embargo a Pinypon aun le quedaba una cafrada más por hacer esta noche… ¡Stump! ¡Crash! ¡Clinck! ¡Plinck! ¡Planck!

- Pero ¿qué demonios es ese…? ¡Qué le ha pasado al Paletir!-rugió Gandulfo despertándose.

- Huy, me parece que se ha roto un poco, nada que no pueda arreglarse con un poco de loctite.

- Pero si está roto en mil pedazos, tonto del… ¿se puede saber qué estabas haciendo?

- Es que antes interrumpiste el partido antes de poder practicar mi súper chilena especial y he de afirmar que ahora me ha salido perfecta. Deberías haberla visto.

 

- Vaya, o sea que tenemos a todo un crack del balompié. Pues por ser tan bueno, acabas de ganarte un contrato vitalicio en el Minas Titis FC. Mañana por la mañana partiremos hacia allá.

Gandulfo no admitió protesta alguna por parte de Pinypon, y al día siguiente partieron al galope hacia Minas Titis.

3 La escalera al cielo

- He aquí la escalera-dijo Follum.

- Es cierto-repuso Sordo-incluso está señalizada “Entrada secreta a Morro, depositen la basura en los contenedores y tengan cuidado con la arañ…”, Follum, apártate, no me dejas ver el resto.

- No es nada importante, dice que no… se arañen las paredes, porque podrían dañarse las… pinturas prehistóricas que hay por ahí. Venga empecemos a subir que hay unos cuantos escalones.

- Ya podían poner una escalera mecánica-se quejó Sam.

Empezaron a subir, y tras unas duras horas de escalada, Sam se dio cuenta de algo.

- ¡Maldita sea! Me he dejado el bocata de camarones olvidado al pie de la escalera cuando lo saqué para darle unos mordisquitos. Bajaré a buscarlo.

- ¿Ahora que ya estamos llegando arriba?

- Ya os alcanzaré. Vosotros seguid subiendo.

Sam bajó a toda prisa y recuperó el bocata, mientras lo metía en la mochila se fijó en el cartel de la entrada.

- “…cuidado con la araña gigante, no se dejen comer o le provocarán una indigestión” ¡Oh, no! Tengo que avisar al señor Sordo.

Tras emplear un par de minutos en devorar su bocata, Sam emprendió el ascenso.

4 Cosas que hacer en Minas Titis cuando estás al servicio del senescal

- Y para pagar por las reparaciones del Paletir y por haber estado implicado en la deserción de Vomitir, deberás servir al senescal Tenedhor, que soy yo, jo, jo, jo.

- ¿Y cuales serán mis tareas?-preguntó un contrariado Pinypon.

- Puedes empezar por prepararme un tentempié, luego irás a sacarle brillo a las letrinas.

- ¡Pero será hijo de…!

- ¿Decías?

- Emm… ¿qué os gustaría tomar?

Tras la entrevista con el Senescal y en uno de los descansos entre la labor culinaria y de limpieza, Gandulfo y Pinypon salieron a dar una vuelta.

- Tengo otro trabajito para ti-dijo Gandulfo.

- Pero ¿soy yo el único que trabaja? ¡Ni que fuera un becario!

- Es un trabajo sencillo, pero yo no puedo hacerlo porque me ha dado un ataque de reuma.

- Vale, vale ¿qué hay que hacer?

- Encender la almenara-dijo Gandulfo señalándola en lo alto de una torre.

- ¿Para que Roban envíe refuerzos para la guerra contra el señor Okupa?

- Vaya, no había pensado en eso. Yo sólo lo decía para echar unas risas y para calentarme un poco a ver si se me pasaba el reuma.

- Lo haré, pero a ver si luego hablas con Tenedhor para que me reduzca la jornada de trabajo.

Y así Pinypon encendió la almenara (incendiando parte de la ciudad por descuido) y el reino de Roban fue puesto en alerta.

5 Arador toma un desvío

Arador fue el primero en ver la señal y corrió a avisar al rey Tejoden.

- ¡Las almenaras de Minas Titis arden! ¡Gordo pide ayuda!-gritó.

- Ya, creo que es la quinta vez este mes-respondió un aburrido Tejoden.

- ¿Qué?

- Han prendido las almenaras muchas veces, luego llegamos allí, todos pertrechados y dispuestos para la guerra y resulta que no pasa nada. Lo único que vemos es a los soldados de Minas Titis partiéndose el eje a nuestra costa.

 

- ¡Qué cabrones! Y pensar que tengo que ser el rey de esa panda de impresentables. Mi primera medida como rey será cambiar las almenaras actuales por otras ignífugas para evitar falsas alarmas-aseguró Arador tomando nota en la sección “Lo que haré cuando sea rey” de su agenda.

- De todos modos iré hasta Minas Titis para resolver un grave problema: se nos ha terminado la cerveza. Encargaré unos cuantos miles de litros y de paso tú podrás reclamar el trono.

- Por supuesto que iré…

- Feawyn también vendrá con nosotros.

- …pero creo que tomaré otra ruta. Me han dicho nosequé de un camino por la montaña.

- ¿Los senderos de los muertos? Sí, hace tiempo era un parque de atracciones monotemático, aunque ahora está abandonado y habitado por muertos vivientes, según dicen.

- Mejor eso que ir de viaje con Feawyn otra vez-le susurró Arador a Jiji y a Legoland. Y dirigiéndose a Tejoden-¡Atravesaré los senderos de los muertos y lo que haga falta para llegar a Minas Titis!

- Me parece bien. Por cierto, un tal Enron te ha enviado esto por correo urgente-Tejoden le tendió un alargado paquete a Arador.

- Seguro que es una caña de pescar-aventuró Jiji.

- Yo creo que es un telescopio-opinó Legoland.

- Preferiría que fuese un chorizo ibérico-deseó Arador.

- En realidad, ya he echado un vistazo al paquete y me da que va a ser una espada-repuso Tejoden.

Arador abrió el paquete y sacó la magnífica y afilada espada, en cuya hoja estaban grabados los nombres de los patrocinadores del programa televisivo de Enron. También había una nota que decía: “Como vuelvas a romper la espada otra vez, la va a volver a forjar tu tía”. Arador blandió la enorme espada y partió hacia los senderos de los muertos, acompañado por Jiji y Legoland que no encontraron una excusa apropiada para quedarse.

6 Engendros arácnidos

- ¿Seguro que no hay otro camino? Esta cueva no parece muy salubre-dijo Sordo, tapándose las napias.

- No se preocupe, me adelantaré para asegurarme de que no hay peligro. Usted sólo siga las telarañas e irá por el buen camino.

Follum salió disparado dejando a Sordo sólo en medio de la oscuridad. El Hobby se decidió a sacar su linterna de pilas alcalinas para iluminar un poco el lugar. Avanzó siguiendo las telarañas como le había dicho Follum, al fin y al cabo a él no le asustaban las arañas. Tras andar un rato, y ya vislumbrando la salida, notó una cierta comezón en el dedo gordo del pie, se agachó para rascarse y su mano se encontró con algo peludo. Acercó su linterna y observó espantado como una ENORME araña de diez centímetros trataba de comérselo. Sordo empezó a gritar y trató de sacudirse a la persistente araña que no soltaba su presa. Corrió hacia la salida donde Follum aguardaba para hacerse con el palillo y chocó de frente con él, aunque llevándose la mejor parte, pues Follum cayó despeñado por el barranco que había a su espalda. Sordo siguió su titánica lucha en solitario hasta que llegó Sam. El Hobby hábilmente ofreció un pedazo de choped sobrante de su bocata a la voraz araña, la cual lo cogió y se marchó rápidamente.

- ¡Vaya, Sam me has salvado!-dijo un aliviado Sordo.

 

- A usted y a la pobre araña. Debía estar desesperada para trincarle por ahí con lo que le huelen los pies.

- Bueno, dejemos el tema y larguémonos de aquí.

- ¿Dónde está Follum?

- Creo que ha dado un mal paso, tendremos que seguir sin él. En marcha.

Sordo y Sam se adentraron en la tierra de Morro camino al monte del destino.

7 Los senderos de los muertos

- …y según parece los empleados del parque de atracciones hicieron una huelga sin permiso y fueron maldecidos por mi antepasado Isidro (que era el director gerente en aquella época) a trabajar después de muertos hasta que recuperasen las horas de trabajo perdidas-concluyó Arador.

- ¡Eso sí que es explotación laboral y lo demás son coñas!-exclamó Legoland.

- ¿Y tenemos que entrar ahí?-preguntó Jiji.

- No os preocupéis, como heredero de Isidro les concederé vacaciones por toda la eternidad si aceptan ayudarnos.

- Por cierto, ¿para que los necesitas?

- Hombre, si voy a reclamar el trono de Gordo necesitaré ir acompañado de un ejército, para que me vean planta de rey, y montar una oficina de reclutamiento me saldría por un ojo de la cara. Con una horda de muertos vivientes daré el pego y además podré hacer un eslogan tipo “Incluso los muertos le siguen. Vota Arador, por un rey como debe ser (Nota: se recuerda que no hay más candidatos a rey)”

- En fin, entremos y veremos que pasa.

Los tres amigos se adentraron en “La casa encantada” la atracción estrella del parque donde moraban los espíritus de los empleados muertos.

- ¿Hay alguien ahíiiiiiiiiiii?-gritó Arador hacia la inmensa oscuridad.

El eco repitió sus palabras y poco después un resplandor iluminó la estancia dejando ver unas formas fantasmales. El que parecía ser el jefe les habló.

- No grite tanto, que estamos muertos, no sordos. A ver ¿qué tripa se le ha roto? ¿No ve que el parque está cerrado?

- Soy el heredero de Isidro y he venido a exigiros que cumpláis vuestro contrato laboral con él.

- ¿Nuestro contrato laboral? ¡Pero si ya han pasado 3000 años desde que lo firmamos!

- Eso no tiene importancia, si no recuperáis las horas de trabajo perdidas seguiréis siendo trabajadores malditos para siempre.

- Hombre, tampoco está tan mal eso de estar maldito. Puedes andar por ahí asustando a la gente o hacerte invisible para espiar a alguna tía en bolas.

- No me vengas con esas. Os vais a venir conmigo u os denuncio por incumplimiento de contrato. Prometo despediros con paga completa de por vida (¿?) en cuanto terminéis ¿qué decís a eso?

8 El ataque a Minas Titis

- ¿Qué es lo que pasa?-preguntó Pinypon a Gandulfo mientras se asomaba a las murallas de Minas Titis.

- El señor Okupa ha mandado a su ejército a atacarnos.

- ¿Ejército? ¿Una horda de monstruos malencarados y armados hasta los dientes?

- Casi. Más bien son un montón de inspectores de hacienda acompañados por la policía. El señor Okupa ha denunciado a Tenedhor por construir varias torres de Minas Titis sin permiso y también por ciertas irregularidades administrativas en los gastos en obras sociales. Pero el senescal ha dicho que de expropiar Minas Titis nada. “No nos moverán” han sido sus palabras exactas. Ha enviado a su hijo Alfalfamir a echarlos por la fuerza, pero no ha tenido mucho éxito que digamos.

 

- ¡Pues vaya un senescal! A ver si Arador se proclama rey de una vez y deja de hacer chanchullos urbanísticos. ¿Y qué son esos aparatos que andan revoloteando por la ciudad?

- Son los antes conocidos como Jinetes Negros, que ahora se han pasado al vuelo a motor. Andan haciendo vuelos rasantes por la ciudad y dando el coñazo a la gente para que se cansen y se marchen. No te preocupes, voy a encender un foco de 5.000 vatios que tengo aquí conectado a mi vara y los ahuyentaré-afirmó Gandulfo.

La deslumbrante luz hizo retroceder a los Jinetes. Todos se escaparon excepto su jefe, que se vio obligado a realizar un aterrizaje forzoso, con la mala suerte de ir a caer sobre el rey Tejoden que en ese momento llegaba a las afueras de la ciudad.

- ¡Ay, ay! Creo que me he roto el dedo gordo del pie-se quejó Tejoden.

- ¿Como te atreves a aterrizar sobre el rey?-gritó Feawyn enfurecida-pagarás por ello.

- A mi no me hables en ese tono, que también soy rey, y rey brujo nada menos. Además no podrás ni tocarme, me he tirado hechizos de protección contra memos, canijos, orcos, animales de todas las razas, insectos y humanos varones.

- ¡Pero yo soy una mujer humana!

- ¿Cómo? ¿Seguro? Es que eres un poco marimacho entonces… y también es mala suerte, justo pasé del hechizo de protección contra mujeres para ver si me iba un rato hasta el puticlub después de currar.

- ¡Pues ahora te jodes! ¡Toma esta por llamarme marimacho!-Feawyn le propinó un tremendo patadón (digno de un futbolista de élite) en la entrepierna y el rey brujo cayó derrotado.

También en ese momento Arador hizo su espectacular aparición, acompañado de Jiji, Legoland y su ejército de muertos vivientes que espantó a todos los que asediaban Minas Titis, aunque la mala (o buena) suerte quiso que Tenedhor estuviera en ese momento viendo el espectáculo de un tragafuegos circense, el cual asustado al ver llegar a tanto muerto escupió una enorme llamarada hacia Tenedhor. La guardia trató de apagar el fuego, a base de darles manotazos a las llamas con tan mala suerte de que empujaron al senescal por un balcón desde el cual se despeñó al vacío. El resultado fue innumerables fracturas y una piel mucho más morena que le incapacitaron para seguir siendo senescal. Debido a eso Arador fue inmediatamente proclamado rey interino a falta de coronación oficial.

9 Llamando a la puerta negra

- Aun no acabo de comprender por qué vamos a ir a la tierra del señor Okupa, lo mejor sería olvidarlo todo y cada uno a lo suyo-comentó Gandulfo mientras él, Arador, Legoland, Jiji, Merrio, Pinypon y algunos voluntarios se acercaban a la tierra de Morro.

- Ahora que soy rey no puedo dejar que un tipejo como ese le ande dando el coñazo a mi reino-respondió un altivo Arador- poniendo demandas y mandando jinetes voladores sin licencia a sobrevolar Minas Titis. Vamos a darle leña como hizo en su tiempo mi antepasado Isidro. Hay que seguir las tradiciones familiares.

- Vale, vale sólo era una opinión. En fin ya hemos llegado a la puerta negra, pero no veo ningún timbre por aquí.

- ¡Ah de la casa! ¡Abridnos o llamaremos a un cerrajero!

- ¿A qué viene tanto alboroto?-preguntó una voz desde el otro lado de la puerta.

- Soy Arador, rey de Gordo…en funciones. Exijo ver al señor Okupa para darle una paliza y echarlo de esta tierra para siempre.

 

- ¡Pues si que eres sutil tú! El señor Okupa está ocupado, valga la redundancia, pero ha enviado a unos amigotes para que os entretengáis con ellos.

La puerta se abrió y por ella salieron una banda de matones de aspecto siniestro armados con puños americanos, cadenas, cachos de botella y demás objetos contundentes. Arador y sus compañeros se vieron rodeados. La situación parecía desesperada.

10 El monte del destino final

- Parece que ya estamos llegando, señor Sordo. Ahí está la entrada para los turistas.

Sam y Sordo entraron al monte del destino, tambaleándose debido a las consecuencias de una alocada fiesta nocturna a la que les habían invitado, en la discoteca más animada de Morro: “Barra dura”. El desfase había llegado a tal que Sordo se encontró a la mañana siguiente en pelotas y atado de pies y manos, mientras dos camareros se peleaban por quedarse con su ropa. Gracias a Sam que había permanecido ligeramente más sobrio habían conseguido volver a ponerse en marcha.

- ¡Uff, ya era hora!-resopló Sordo- a ver si acabamos con esto del palillo y nos vamos a dormirla. Me acercaré al borde para tirar el palillo y…

- ¡Alto ahí! ¡Dadme ese palillo!-gritó Follum.

- ¡Estás vivo! Debes tener más suerte que una plantación de tréboles de cuatro hojas. No te preocupes por el palillo, si sólo vamos a destruirlo.

- ¡Dámelo te digo!-Follum se abalanzó sobre Sordo.

- Si lo quieres, ¡cógelo!

Sordo extendió el brazo con el palillo y Follum se lo arrebató, pero no pudo frenar su impulso y cayó al abismo. El palillo cayó en el magma fue así finalmente destruido, y al estar fabricado en madera concentrada dio lugar a una tremenda erupción, motivo por el cual Sordo y Sam salieron por patas de allí. La erupción barrió toda la tierra de Morro asolando todo a su paso, lanzando al aire grandes fragmentos de roca ardiente (encima de uno de los cuales Sordo y Sam acertaron a ver la figura de Follum alzando el puño y maldiciendo) y provocando un gran desastre dada la falta de seguro a todo riesgo por parte del señor Okupa. Los matones que acosaban a nuestros héroes, también se marcharon dado que aquel desastre les dejaría sin su paga con total seguridad. La victoria era completa.

11 A los puertos grises

Unos cuantos meses después todo parecía amor y felicidad: Arador fue coronado rey y montó un bodorrio real con Ar-wen, e incluso Sam se casó con Rosita en Las Vegas de la Comarca (ambos con unas cuantas copas de más, por supuesto), sin embargo algunos días más tarde, Sordo anunció que debía irse:

- El señor Okupa nos ha denunciado a mí, a Gandulfo y a Enron (como instigadores) por destrucción de propiedad, vandalismo, crueldad con los animales y nosequé más. Tendremos que pirarnos por una temporada.

- ¿Y adonde os vais?-preguntó Sam.

- No lo sé. Creo que compraremos pasajes para algún trasatlántico de súper lujo a ver si nos ligamos a alguna viuda rica.

- Brindaremos a tu salud todos los días y noches que hagan falta-aseguró Pinypon

- Eso espero. Supongo que esto es el final de la historia.

- El refrán dice que “las grandes historias no acaban nunca”-recitó Sam.

- Claro. Aun quedan las versiones extendidas, el merchandising, “El hobbit”, y de hecho esta historia continúa en la serie que rodaremos en el barco: “Los vigilantes de alta mar” donde yo seré el protagonista y me rodearé de cachondas en bikini. Y aunque las grandes historias nunca acaban, sin embargo por el momento creo que esto es el…

FIN

El Autor de este relato fué Alberto , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=4113&cat=craneo (ahora offline)

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2021-08-27

 

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