Relatos cortos humor Parodias La PaSiÓn De KiKo ((4))

 

 

 

CAPITULO 4. “La pasión de Kiko”

Kiko se sienta en la silla. Varios policías se sientan a su lado y comienzan a conectar todos esos cable a la electricidad. – Porque padre... ¿Por qué me has abandonado? -. El miedo se incrementaba por el cuerpo de Kiko mientras los guardias le ponían todo. Cuando estos terminaron, un cura se puso delante de Kiko y se santiguó y le perdonó todos sus pecados delante del público. Tras esto, Kiko miró hacia la puerta y vio entrar a María, María Magdalenas, Donsimón y Perro. Se sentaron en una silla para ver su ejecución. Las agujas del reloj se iban moviendo. Poncio había ordenado que Kiko se ejecutara a las 11:30 y ahora solo faltaban veinte segundos. Kiko, en esos segundos no tenía miedo a la muerta, incluso estaba deseando que llegase ya la hora y que por fin termine esa pesadilla. 5, 4, 3, 2, 1. – Conéctalo -. Un guardia comienza a apretar botones y acto seguido agarra una palanca. Mira a su superior, éste le hace un gesto de afirmación con la cabeza. El guardia baja la palanca y en ese momento se va la luz en la sala y en toda la ciudad. - ¡Que a pasado! -. – La luz señor... No sé porque pero se ha ido en toda la ciudad -. – Me cago en la leche y cuanto tardaréis en arreglarlo -. – No lo sé señor... -. – Kiko -. - ¡Coged a esa mujer! -. María había salido de entre el público y se había abalanzado a la silla en la que Kiko estaba sentado. – Kiko hijo mío -. - Cogedla -. – Madre... -. Dos policías cogieron a María y de un empujón la apartaron de Kiko. Ella cayó al suelo. – ¡Nooooooo!. Dejadla en paz. ¡No la toquéis! -. El suelo de la sala empezó a temblar y a moverse, parecía que se fuera a producir un gigantesco terremoto en aquel lugar. Todo el mundo se echó al suelo y se puso las manos en la cabeza. Unos segundos más tarde todo volvió a la calma. Todos quedaron asombrados. ¿Y si es el verdadero Mesías?. El jefe de la cárcel se fue a un teléfono que había al lado de la silla y llamó al tribunal. - ¿Qué hace el jefe? -. – Está llamando a Poncio. Le contará lo que ha pasado. El caso ha vuelto a abrirse. Poncio tendrá que volver a decidir si ejecutarlo, o no -. Mientras el jefe hablaba Kiko miraba a sus amigos sentados en las últimas filas. Vio a María Magdalenas y se acordó del día en que la conoció. Ella estaba rodeada de hombres y la iban a ejecutar. Kiko se puso delante de ellos. – Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra -. Un niño bebé que acababa de nacer cogió que llevaba un cordón umbilical. Cogió una piedra y se la tiró a María Magdalenas. – Emmmm... ¿Alguien mas? -. Los hombres se empezaron a retirar. Y María le empezó a besar los pies. Cuando vio a Perro también se acordó del día que lo conoció. En el puerto. Que el pobre no había pescado nada. – Perro. ¿Sabes por que no pescas?. Porqué no tiras bien la caña... Yo tengo un amigo que la tira de maravilla. Se llama Xavi. Un día te lo presentaré. Ven. Te llevaré a un sitio donde se pesca bien -. Kiko siguió mirando a sus amigos un rato. - ¡La luz ha vuelto! -. El jefe colgó el teléfono. - ¿Cuáles son las ordenes señor? -. EL jefe agacha la mirada y con tristeza mira al suelo sabiendo que el hombre que está frente a él es el verdadero Mesías. – Prosigue con la ejecución -. María se echó las manos a la boca y se tapó los ojos. Perro la abrazó para consolarla. El guardia vuelve a agarrar la palanca. – Todo está acabado. En tus manos entrego mi espíritu -. El guardia baja la palanca. Unas dosis de descargas comienzan a atravesar l cuerpo de Kiko. Sus cuatro amigos apartan la mirada, el dolor que sienten en su interior es demasiado fuerte. Sienten como si una parte de ellos mismos también muriese esa noche. Kiko sigue aguantando las descargas. Mira hacia el techo y su visión cada vez es más borrosa. – Diaji... Agh... Di... Diaji -. Kiko cae muerto, Su cabeza se inclina y queda mirando hacia el techo. El guardia vuelve a subir la palanca. El jefe de policía sale de la sala con una lágrima en el ojo. La gente que ha asistido a la ejecución va saliendo de la sala, los guardias comienzan a desconectar a Kiko. – Dadme a mi hijo. Quiero abrazar a mi hijo -. Los guardias colocan el cuerpo del difunto sobre los brazos de María. Esta lo mira, lo abraza y llora por su muerte. Pero en su interior siente un gran orgullo hacia él, porque finalmente a cumplido la voluntad del padre. Aprender a programar con ejemplos

 

Cementerio de Collserola. El cuerpo de Kiko está depositado en un nicho. Envuelto en unas sábanas blancas. De pronto, las sábanas se encogen y el cuerpo desaparece. En el fondo del nicho está Kiko. Resucitado de entre los muertos con las marcas de la corona en la cabeza.

FIN

El Autor de este relato fué Jos , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=5214&cat=humor (ahora offline)

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Kiko se sienta en la silla. Varios policías se sientan a su lado y comienzan a conectar todos esos cable a la electricidad. – Porque padre... ¿Por qué me h

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2020-04-27

 

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