Relatos cortos humor Sexuales El nabo de oro
Era Tomy un hombre bajito, apenas de metro y medio, regordete, sus michelines rodeaban su cintura como un flotador, calvo y con perilla, era todo un personaje.
Pero Tomy tenía algo que le hizo especial. Su gran y magnífica poya dorada, de 20 cm. y 14 kilates, que brillaba por la noche y dejaba atónitas a mujeres materialistas y guarronas que veían su miembro.
Estaba Tomy Nabo, como se le conoce, en el servicio de caballeros cuando comenzó a escuchar gemidos de uno de los W.C.
La curiosidad le venció y, para imponer más, se bajó los pantalones y sacó el Nabo de oro, y posteriormente abrió la puerta de un golpe.
Había un hombre y una mujer, ella estaba agachada y se la estaba chupando, cuando Tomy dijo: "Que pasa, voy a poner orden".
La tia guarrona al ver su pedazo de poya de oro dejo la felación con el otro y le dijo a Tomy: "¿Me dejas comertela?"...
Tomy aceptó...
y...
pasó...
que...
"¿tio tu tas tonto?"
"¿como va a tener una poya de oro?"
Y se cayó el pomo de la puerta, y Tomy cogió una desilusión y se suicidó...
El Autor de este relato fué John Murphy , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=372 (ahora offline)
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