Relatos cortos terror vampiros Los Niños de mi Armario (I)

 

 

 

Los Niños de mi Armario (I)

La noche se presentaba con frío ,lluvia y viento, a pesar de ser Viernes, ninguno de mis amigos ni yo teníamos muchas ganas de salir a la calle la verdad, el día era muy desagradable, así que decidimos quedarnos en casa, algunos valientes como Francis y Juan salieron, algo muy importante irían hacer esa noche como para salir en esas circunstancias, ¿mujeres quizás?, seguramente.

Después de un rato hablando con mis amigos por el messenger y ya aburrido y con el culo dolorido de estar sentado casi 2 horas, me dispuse a ver una película de esas que solo me gustan a mi y que por lo tanto la tengo que ver solo si es que quiero verla, ya que ni mi novia ni mi madre comprenden aún mi afición por los Vampiros.

 

Aproveché que tengo un ordenador portátil para ponerlo en la mesilla de la televisión y de esa manera acomodarme en mi cama, hacerme mi paquete de palomitas con mantequilla y ver como los vampiros devoran a los pobre humanos, es genial ¡¡me encanta!!.

La habitación totalmente oscura unido al sonido de la lluvia al caer y al fuerte viento que hacía, daba un ambiente aún más terrorífico a la película, estaba muy metido en ella hasta que de repente un ruido infernal que provenía de la avenida que cruza mi casa me hizo saltar como un muelle de mi cama y casi hizo que me cagara en los pantalones del susto.

Rápidamente me dirigí al salón de mi casa y me asomé para ver que coño había pasado, al asomarme parece que no fui yo solo el que tuvo esa genial idea, miraba a mi alrededor y podía ver un sin fin de cabecitas que asomaban curiosamente por sus respectivas ventanas, era algo cómico la verdad.

Lo que no era cómico ni mucho menos fue lo que hizo que todas esas cabecitas unidas a la mía se asomaran por las ventanas. Un coche se había empotrado literalmente contra la fachada de mi casa, la imagen era espantosa, el coche estaba totalmente arrugado como si de un acordeón se tratara, los cristales rotos y echando humo sin parar, todo hacía presagiar lo peor, la posible explosión del coche, así que rápidamente un alma caritativa (o dos o tres o cuatro, quien sabe) llamó urgentemente a los bomberos, ambulancia y policía, en menos de 5 minutos aquello era todo un espectáculo macabro, multitud de gente curiosa se agolpaba alrededor del coche mientras la policía los separaba para dejar paso a la ambulancia y los bomberos, odio la gente que hace eso, siempre me he preguntado ¿qué carajo miran? ¿acaso siente curiosidad por ver a una familia entera destrozada dentro de un coche? ¿sienten afición por la sangre? o quizás ¿por los cadavares de dos niños y sus padres?, y es que visto lo visto no podría tener un final feliz, el golpe había sido brutal y había muy poca posibilidad de que hubieran sobrevivido y más aún viendo que al cabo de un tiempo ningún integrante del vehículo siniestrado hizo el más mínimo amago de salir del mismo.

Efectivamente fue así, los bomberos “desempotraron” el coche de la pared, tranquilizaron a los curiosos que rodeaban el accidente como a los vecinos diciendo que no había ninguna posibilidad de explosión mientras sacaban 4 cuerpos, aparentemente sin vida del coche, un hombre, una mujer y dos niños pequeños de unos 9 años, fue cuando los enfermeros de las ambulancias empezaron hacer su trabajo, un trabajo que resultó totalmente en vano, ya que por mucho gotero que pusieran, por muchas inyecciones, por mucha reanimación que hicieran, los 4 cuerpos estaban bien fiambres, era espantoso, rápidamente la policía se encargó de dispersar toda la marabunta que por allí había, los cuerpos fueron metido en la ambulancia con algo de prisa y esta salió pitando me supongo que hacia el hospital, la verdad que no se para que, me supongo que sería para depositar los cadáveres en el correspondiente Depósito de Cadáveres.

 

Después de todo el “espectáculo” me fui nuevamente a la cama, pero no podía dormir, mi mente no dejaba de recordar esos 4 cuerpos tumbados en la acera, sin vida, yo nunca había visto a un muerto, ni si quiera cuando un familiar mío había fallecido, no me asomaba a la cristalera para darle el último adiós al cuerpo sin vida de mi familiar, no paraba de pensar en aquello, además los cuerpos presentaban una gran cantidad de sangre, llegaría incluso a decir que uno de los niños tenía la cabeza abierta..uffff no quería ni imaginarme como sería eso, era espantoso, me quedaba una noche muy larga sin dormir solamente pensando en esa imagen de aquel crío tumbado en frente de mi casa con la cabeza abierta junto a sus padres y hermano también muertos.

Para sorpresa mía tampoco me costó mucho trabajo dormirme, unas cuantas vueltas durante tres cuartos de hora y caí en un profundo sueño, tuve la gran suerte de no soñar con aquella imagen, menos mal, aún así al levantarme lo primero que hice fue asomarme a la ventana para ver los “restos” de aquella tragedia, en aquellos momentos me sentí igual de curioso que las personas esas que comenté anteriormente, me asomé por puro morbo, por pura curiosidad, ¿qué esperaba? ¿restos de sangre y sesos?, ¿restos del coche?..no se, por suerte o por desgracia, según por donde se mire, no había absolutamente nada, incluso la pared que había sufrido el impacto del coche estaba intacta, sin lugar a dudas los operarios que se encargaron del accidente lo hicieron de las mil maravillas para hacer desaparecer cualquier resto relacionado con el accidente, sangre, cascotes, chatarra, todo, absolutamente todo, un gran trabajo todo sea dicho.

Salí a la calle para comprar el periódico y como era de esperar todas las portadas de periódicos destacaban el mismo suceso con el titular “Trágico accidente en la Avenida de la Luz”,”El fatal accidente se produjo sobre las 2:30 de la mañana y tuvo como triste desenlace la muerte de cuatro personas, entre ellos 2 niños de 8 y 9 años de edad”.

Efectivamente tal y como había supuesto desde un primer momento, se trataba de una familia, la noticia tampoco era muy extensa porque no había mucho que contar, el gran revuelo que se armó por el barrio, la ambulancia y bomberos y posteriormente el transporte de los cuerpos ya sin vida hacia el Hospital donde lógicamente no pudieron hacer nada. Los padres, de 39 años de edad cada uno, respondían a las siglas de R.P.M. y L.H.G y los críos a las de R.P.H y M.P.H. iban a ser enterrados ese mismo día y el último dato que tenían era el de la posible causa del accidente, un despiste del conductor que seguramente se quedaría dormido durante unos segundos, yo no conduzco, pero me imagino que quedarte dormido durante unos 2 o 3 segundo al volante puede ser mortal, como realmente sucedió.

Pasaron unos días tras el accidente y todo pareció volver a la normalidad, como suele pasar en estos casos, al cabo de 3 o 4 días nadie se acuerda de lo sucedido y ni que decir tiene cuando pasa unos años. En este caso pasó justamente una semana, nuevamente Viernes esta vez no llovía ni hacia viento, pero si hacía frío, algo que no nos detendrá a mis amigos ni a mi para salir un rato.

 

Después de una noche de risas volví a mi casa un poco borracho y al entrar en mi cuarto fue cuando empezó mi pesadilla y por lo que ahora mismo estoy escribiendo esto.

Después de desnudarme, ponerme el pijama y meterme en la cama escuché unas voces, más que voces eran como risas, unas risas que sonaban a hueco, como si estuvieran metidas en un botijo, no di la mayor importancia ya que me supuse que era la televisión de mi vecina de arriba que estaba loca de remate.

Al cabo de un tiempo las risas se hacían cada vez más fuertes o que a lo mejor las escuchaba más cercanas a mi, fue cuando me reincorporé como un resorte de la cama y encendí la luz rápidamente, el cuarto estaba tal y como lo había dejado, no pasaba nada, así que nuevamente me dispuse a dormir después de haber apagado la luz.

Aquella noche no pude dormir muy bien que digamos, las risas de aquellos niños no cesaron en toda la noche, de vez en cuando hablaban, pero no podía distinguir muy bien lo que decían, ya que como he dicho antes, las voces y las risas estaban muy distorsionadas y estaban envueltas en un misterioso eco que no dejaba que las entendiera del todo bien, aún así parecía que se estaban peleando por algo y es que los dos querían tener ese algo.

Por la mañana al despertarme no sabía muy bien lo que había pasado, estaba muy confuso, seguramente sería un sueño, además venía un poco borracho, a lo mejor el alcohol me hizo alucinar de cierta manera, así que le resté la mayor importancia.

Ese mismo día, Sábado, también salí por la noche con mis amigos y también me tomé mis copas (reconozco que cuando llega los fines de semana soy un auténtico borrachuzo..jejeje) y al llegar a mi casa por la noche ni siquiera pensé en lo que había pasado la noche anterior...iluso de mi no sabía lo que me esperaba.

Al igual que la noche anterior las risas y voces atinajadas no paraban de sonar por toda la habitación, nuevamente asustado encendí la luz y miré fijamente a todos los rincones de mi habitación, agudicé el oído y conseguí escuchar las risas, con menos fuerzas pero estaban ahí, al cabo de un tiempo desaparecieron y volví a apagar la luz. Nuevamente al rato volvieron esas risas que ya me resultaban bastante amenazadores, en esta ocasión si pude distinguir lo que decían aquellas voces infantiles, -díselo venga...-,-no no díselo tú-, -eres un miedica no nos hará nada, él es bueno-...otra vez encendí la luz y grité -¡¡¡que cojones pasa aquí!!!-, las voces cedieron repentinamente, como asustadas, al poco rato creí oír como una especie de llanto mientras que la otra vocecita le consolaba, estaba sudando como un cerdo, acojonado, tenía calor y a la vez frío, no sabía que hacer, hacia donde mirar, el mismo miedo me hacía estar paralizado, lo primero que se me ocurrió fue apagar la luz...¡¡menuda idea!!, extendí mi mano hacia el interruptor y lo pulsé suavemente, tras el clic, la habitación quedó totalmente a oscuras y sin pasar si quiera un segundo una cara fantasmal se plantó a escasos centímetro de mi cara mientras chillaba ¡¡socorroooooo!! ...¡¡joderrrr..me cagon en la puta madre!!...grité sin compasión mientras intentaba encender la luz que estaba al lado de mi cama, después de varios manotazos a la pared conseguí dar con ella, como si de un milagro se tratara la habitación se iluminó por completo, estaba totalmente inmóvil, mi corazón latía a un ritmo tan alto que me creía que se me iba a salir por la boca, tenía la respiración rápida pero entrecortada, aquella cara me había dejado totalmente helado, no salí de mi éxtasis hasta que escuché un fuerte golpe en el interior de mi armario, no se cuando estuve más asustado si cuando estaba en éxtasis o sin embargo tras el fuerte golpe en el armario, ya no había voces, ahora era un ruido que provenía de dentro del armario, como si alguien estuviera en su interior aporreándolo sin parar, sentado en mi cama no paraba de tragar la poca saliva que me quedaba y de sudar cada vez más, notaba las gotas de sudor resbalándome por la mejilla y como mis manos y mis piernas temblaban sin cesar, los ruidos eran cada vez más constantes, ¿qué podría haber allí dentro? ¿Quizás la cara espectral que vi hacía unos minutos?, aquello me horrorizaba por eso no era capaz de mover ni un solo dedo y solo podía estar mirando con la boca abierta como un gilipollas como mi armario era aporreado por dentro y no sabía que es lo que podía hacer en ese momento, ¿nadie escuchaba aquel escándalo?, después de unos minutos de auténtico terror, el armario dejó de ser aporreado, y todo volvió a la calma, o al menos eso parecía, no se escuchaba absolutamente nada, ni voces, ni risas…nada, esa calma me asustaba, aquella cara que ví no se me quitaba de la cabeza, era espantosa, parecía no tener ojos y la boca también parecía que no tenía dientes, tenía el pelo largo, me parece, no lo se, fueron unos segundos nada más así que no me acordaba muy bien de ella y no podía relacionarla con nada ni con nadie. Blog sobre Formación Universitaria

 

Esa noche por supuesto que no dormí nada, estuve durante todo el tiempo con la luz encendida, temblando, sudando, mirando a mi alrededor, muy de vez en cuando se escuchaban de nuevo las risitas y las voces…-¡¡¡venga díseloooo!!!-…-ereees un miéeedicaaaa….eres un mieeedicaaa-..-¡¡¡no soy ningún miedica, ya lo verás-, ese diálogo no me gustó nada ¿ya veré? ¿que tengo que ver?, la noche fue pasando y por fin pude ver desde mi ventana el sol saliendo, los pájaros cantaban, hacía una mañana muy bonita, apenas pude dormir una media hora, era espantoso ¿qué coño estaba pasando?, ¿niños que se ríen de mi y se retan para decirme algo?, esto no puede ser, me estoy volviendo loco, es más, ¿a quien le cuento esta historia?, para empezar todos se lo tomarían en broma cuando les dijera que tengo dos niños dentro de mi armario, seguramente que responderían “pues diles que salgan, dos maricones más” y si ya les digo, que precisamente hacía una semana habían muerto dos niños en un accidente de tráfico justamente debajo de mi casa…y a lo mejor eso son sus espíritus, o sus almas o lo que cojones fuera, me tomarían por loco, cruel dilema el que tengo a partir de ahora, no paraba de pensarlo una y otra vez.

Durante todo el Domingo estuve buscando información sobre fantasmas y espíritus por Internet, es fantástico la cantidad de documentos que hay sobre esto en la Red, pero la verdad que tan solo son creíbles la mitad de la mitad, muchísimas historias infantiles buscando el miedo fácil del lector, eso no me convencía.

 

Una parte de mi no quería que anocheciera y me tuviera que acostar de nuevo, pero sin embargo otra parte de mi lo estaba deseando, si esa noche volvieran a pasar los mismos fenómenos de las dos anteriores, le iba a plantar cara e iba a intentar investigar de quienes eran esas voces y esas risas tan misteriosas.

Poco a poco fue anocheciendo y no me movía de mi cuarto, de mi cama, sentado en la misma miraba fijamente al armario de mi habitación mientras sollozaba en silencio -holaaa…¿estáis ahí?, soy bueno, ¿qué me queréis decir?-, repetía esto una y otra vez, si alguien entrara en ese momento en mi habitación pensaría que estaba loco, es más yo mismo me sentía ridículo, hablando o mejor dicho intentando hablar con..¿fantasmas?..jajajajaja de repente una risa floja me vino a mi boca y empecé a reírme de mi mismo y de aquella grotesca situación, sin más me levanté de la cama y dirigiéndome al armario dije en un tono chulesco -¡¡que os den!!-.

Eran las 2 de la mañana y la televisión empezaba ya a poner esos absurdos anuncios de teletienda, vendiendo los productos más insólitos y que a más de uno le hace pensar, ¿de verdad que la gente compra estas cosas?. Una parte de mi estaba deseando de ir a mi habitación para investigar los fenómenos, digámosle que paranormales que se habían sucedido en las dos últimas noches, además esa noche no había tomado nada de alcohol así que estaría bastante más lúcido que en las dos posteriores, pero otra parte de mi estaba aterrorizada y no me dejaba mover ni un solo músculo del sofá del salón donde me encontraba viendo los programas lavacerebros de Antena 3 y Tele5.

Por fin haciendo un esfuerzo que para mi fue sobre humano, me levanté, fui al frigorífico para coger una botella de agua y me dirigí a mi cuarto, allí dejé la botella para ir al servicio, lavarme los dientes y echar una larga meada, del miedo que tenía a levantarme había estado casi 4 horas en el sofá sin moverme, con unas ganas de mear tremendas.

Por fin frente a frente, con la luz encendida y sentado en la cama nuevamente miré fijamente al armario..-¿hola?- pregunté, no obtenía respuesta, -normal- pensé para mi, ¿qué respuesta iba a obtener?, los fantasmas no existen joder, todo aquello fue consecuencia del alcohol y para ser sinceros aquel Sábado había fumado más de un canuto, todo era efectos alucinógenos, juré en ese momento no tomar más alcohol y mucho menos fumar más canutos durante un largísimo tiempo, con una sonrisa apagué la luz, me tapé y me di media vuelta…estaba de espaldas al armario, notaba la presencia de alguien, estaba muy incómodo, asustado, arrepintiéndome de haber adoptado esa postura, aún así no me quería girar, el edredón de la cama me tapaba hasta las cejas, me tranquilicé un poco y me dediqué a escuchar, no pasaba nada, ni porrazos en el armario, ni risas, ni voces..nada, valientemente me di media vuelta para ponerme de cara al armario, eso si, esta operación la hice con la luz encendida, no estaba dispuesto a llevarme otro susto como el de la noche anterior con aquella terrorífica cara, al recordar eso fue cuando más me acojoné, había olvidado en parte aquella cara y al recordármela yo mismo sentí una sensación de intraquilidad por todo mi cuerpo –joder, soy gilipollas-, grité en alto, la luz seguía encendida y yo estaba tapado mirando hacia el armario…pasó una hora más y no pasaba absolutamente, en aquel momento un chiste asaltó mi cabeza –hasta los fantasmas descansan los Domingos…jejeje- sonreí levemente, y tan levemente, en ese preciso instante la luz de mi habitación se apagó sola y el armario empezó a temblar de manera descomunal, sinceramente a pesar de haber meado antes de acostarme, me meé encima de los pantalones del mismo susto, las puertas del armario se movían de una manera muy brusca, sin llegar a abrirse, era como si alguien intentara salir del mismo y no pudiera…-¿que queréiiiiiss?- grité desesperado mientras notaba como todo el meado empapaba más y más la cama, era asqueroso, menuda situación, pero en aquel momento no estaba para preocuparme por haberme meado en lo alto, la luz se había apagado sola y el armario no paraba de vibrar…-¿estamos aquí?- dijo una de esas voces…-por favor contesta,¿-estamos aquí?-, -¿a quién se lo preguntas, a mí?- contesté perplejo ante aquella voz, -Roberto, el hombre bueno no nos quiere, dice que no estamos aquí-, -espera, espera, no te entiendo, ¿por qué preguntas si estáis aquí?, y yo si que..bueno..no se..os quiero, ¿quiénes sois?– , -no creo que estemos aquí Marta-, -el hombre bueno sabrá lo que hacer-, -¿Roberto y Marta son vuestros nombres?, que bonitos-, dije en tono cariñoso, eso siempre funcionaba con los niños pequeños..humanos, me supongo que con los fantasmas también funcionaría quien sabe, -ayúdanos, no sabemos si estamos aquí-, volvía a decir una de esas voces, no las distinguía bien, pero por lo que decían, parecían ser dos, un niño y una niña, de poca edad, el momento del accidente no paraba de rondar por mi cabeza, además las siglas que puso el diario encajaban con las iniciales de sus nombres, -¿qué os ayude?...pero no se ni como esto está pasando..que..que..¿que hago?..yo no se..no..que-, balbuceaba como un niño pequeño en ese momento, aquello que parecía un fantasma ¡¡me estaba pidiendo ayuda!!, pero joder, eso no podía estar pasando, los fantasmas no existen, eso son cosas de películas de esas que me gustan a mi, -hombre bueno, ayúdanos, no sabemos donde estamos-..en ese momento la luz de la habitación volvió y el armario dejó de retumbar, todo volvió a la normalidad, fue cuando me percaté como me había puesto de meado, -joder, vaya mierda- dije muy mosqueado.

 

No creía lo que había pasado, me había puesto en contacto con aquellas voces, era en cierta manera alucinante, me levanté para cambiarme de pantalón y poner otro juego de sábanos nuevo, aquello estaba asqueroso, ¡¡puagg!!, cada vez que lo pienso me da un asco y una vergüenza espantosa.

Justamente cuando iba a salir de mi habitación, una de las ventanas que estaban al lado del armario se abrió bruscamente, el susto ya no fue tanto como pudiera haber sido hacía tres noches, ya estaba acostumbrado en cierta manera a aquello. Por la ventana entró algo, como una especie de cristal que golpeó violentamente sobre la pared, menos mal que tuve reflejos y me aparté sino me lo hubiera clavado en el hombro, eso si que me asustó. Al caer al suelo pude comprobar que era un pequeño trozo de cristal del tamaño de una moneda de 1 Euro y en él había rayado algo, unas letras, más o menos pude leer lo que decía..-ABRE ARMRIO- ¿abre armrio?..¿cómo?..me quedé dudando un momento…¿abre armario?...parecía decir eso, abre armario, en ese momento levanté la vista hacia aquel maldito armario, una tenue luz parecía salir de la parte de debajo de las puertas, eso era ya demasiado, aquellos niños me habían pedido que abriera mi armario…¿ahora?, durante el resto del día lo abrí un par de veces y no había pasado nada,¿porque ahora..a estas horas?..sin saber porque, a pesar del miedo, me dirigí como hipnotizado hacia la puerta del armario, cada vez estaba más cerca, daba pequeños pero continuados pasos, no se escuchaba ninguna voz, nada, el armario tampoco temblaba como otras veces, lo único paranormal era aquella luz y vaya, sinceramente prefería los temblores porque aquella luz era realmente misteriosa y en cierta manera mágica, me atraía igual que las moscas al azúcar, era increíble, frente a frente del armario puse las manos en sus asas y lo abrí lentamente..en esos momentos y con las puertas abiertas de par en par suspiré fuerte y dije –tranquilos, ya estoy aquí-…

Continuará…..

El Autor de este relato fué Ruzziel , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=10798&cat=craneo (ahora offline)

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La noche se presentaba con frío ,lluvia y viento, a pesar de ser Viernes, ninguno de mis amigos ni yo teníamos muchas ganas de salir a la calle la verdad, el

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2020-09-21

 

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