Relatos cortos eroticos Hetero Laurita la eficiente asistente

 

 

 

Llego con desenfado a la entrevista de trabajo, desde el principio me encanto, buen cuerpo, bonita cara, agradable presencia, obviamente no dude en contratarla como mi asistente. Desde entonces la oficina dejo de ser aburrida, Laurita era muy eficiente en todas las gestiones y labores que se le encargaban, además estaba buenísima y su culo me encantaba. Un día que me quede tarde en la oficina resolviendo algunos asuntos, tuve que entrar en su computadora y me tope con que era asidua lectora de relatos eróticos, eso me puso a mil, comencé a leer las historias que ella leía y a soñar con esas fantasías y su rico culito. Desde entonces la empecé a observar con mayor detenimiento y me di cuenta que era una persona coqueta por naturaleza y de un temperamento cachondo, en más de alguna ocasión me percate que durante las horas de oficina le gusta leer los relatos y toquetearse discretamente. De igual forma, siempre y de manera casual, o fingiendo distracción te dejaba ver parte de sus atractivos, no solo a mí sino al que tuviera enfrente, pero lo hacía con tal distracción que realmente parecería que era por descuido.

 

En una ocasión, ya cerca de la hora de la salida, Laurita vino a verme a mi oficina; yo traía algo de prisa y me tomo de salida, me miro a los ojos y con una cara muy cachonda, me dijo, prometo no entretenerte. Laurita es bajita, linda y con un culo espectacular!! Cuando entro a mi oficina yo iba por atrás mirándole ese lindo culito, ella sintió mi mirada, se dio vuelta y me regalo una linda sonrisa muy cachonda. Cerré la puerta, la abrace apasionadamente, cubriendo su frágil cuerpo y dándole un beso que me correspondió sin chistar. Mi abrazo continuaba y note que ella me tenía tomado por el cuello, la acerque más para que sintiera la rigidez de mi verga, no hizo más que entregarse sin resistirse, comenzó a seguir mis movimientos frotando sus caderas y rozando la verga. Al final, no sucedió más, se ruborizo y con una linda sonrisa, me dije suavemente, me gusto, ya te habías tardado, te deseaba tanto y se despidió, dejándome aún en la pendeja, sin poder reaccionar ni procesar lo que habías pasado, sin más, salió y me dejo con la verga parada, no tuve más remedio que encerrarme en mi oficina y masturbarme pensando en ella.

Al día siguiente, llego a la hora de costumbre, me sonrió, dejo sus cosas, entro a la oficina, cerro la puerta y me beso con la misma pasión del día anterior, yo continuaba sentado y ella se sentó entre mis piernas, apretando mi verga contra sus nalgas. El día continuo de la manera más normal, al finalizar el día, entro nuevamente a mi oficina, cerro la puerta y me dijo: no me puedo ir sin despedirme como se debe, deje mi sillón y me levante para abrazarla y besarla, me toco suavemente la verga y me empujo hacia mi sillón, se arrodilló y comenzó a sacarme la verga, en esos momentos dura y gruesa por la excitación, apenas la libero, le dio dulces besitos acompañados de risitas cachondas, lo metió en su boca, regalándome una rica mamadita, nada espectacular, pero sí con mucha delicadeza, como si fuese una travesura, algo rápido, irguió su cabeza, me beso y me dijo, nos vemos mañana. Intente continuar, de persuadirla para que siguiéramos, pero tranquilamente me sonrió y me dijo: Hoy no puedo, pero otro día seguimos. No me quedó otra que seguir en mi soledad y masturbarme pensando en su boca juguetona dándome unos ricos chupetones traviesos.

 

La misma historia continuo por cerca de un mes, todos los días, no podía salir, no podía quedarse más tarde, argumentaba uno y mil pretextos. Se vino el cierre de mes y se atravesaba el fin de semana, invente reportes y trabajo adicional, a fin de obligarla a ir en domingo, día que nadie se paraba por la oficina. En cuanto llegó me lance directo, la senté en mi escritorio y comencé a besarla apasionadamente, a restregarle mi verga en su caderas y piernas, libera sus tetas y juguetee con sus pezones, le baje las bragas y le acaricie su panochita peluda, me senté en mi sillón la tome de los muslos y haciéndola hacia atrás comencé a lamerle toda su concha, de pasada le daba uno que otro lenguetazo a su culito, lo que provocaba un fuerte gemido, le mordía suavemente los labios, introducía mi lengua en su vagina, chupaba y succionaba apasionadamente su panocha, su clítoris, hasta que no pude más, la puse de espaldas sobre el escritorio para que me ofreciera un hermoso vistazo de su precioso trasero, redondito, la abrí cuidadosamente las nalgas y de un solo empujón se la metí toda, ella gemía quedamente, disfrutaba mi verga, mete y saca, primero lento, luego acelere el ritmo, sentí como se corría, de pronto se la saque y tome mi verga con una mano, mientras con la otra abría sus nalgas para colocarla en su culo, alcance a meterle la cabeza de mi gruesa verga, y me pedió que parará que le dolía, sin embargo su culo se cerraba aferrándose fuertemente a mi verga, de un solo golpe se la deje ir hasta el fondo, y le di un par de bombeadas, me volvió a decir que le dolía, así que acepte, la puse nuevamente de frente, con su piernas abiertas y de una sola estocada, atravesé su selva para penetrarla hasta el fondo, sentí que topo y ella gemía de placer, acariciándose las tetas y jugando con sus pezones, los cuales comencé a darles lengua, su panocha aún estaba apretadita, rica, se ajustaba a la perfección a mi verga, así que después de un rápido mete y saca, explote, se aferro a mis nalgas empujándome más hacia dentro, toda mi leche quedo en lo más profundo de ella. Nos incorporamos, la seguía besando y acariciando, sin más la jalee suavemente para que me diera una rica y deliciosa mamada, tomo mi verga y se la llevo a su boca, aún las últimas gotas de mi corrida se alcanzaron a vaciar entre sus labios, su lengua y su garganta, fue una rica mamada, rápida, nada espectacular, pero muy gratificante. Rápidamente se recupero se vistió apresuradamente, se despidió y se fue, dejándome con ganas de repetir la faena. Health Tips

Ya solo me quede reviviendo en mi mente las acciones, recordando sus gemidos, cada parte de su cuerpo, la manera que disfruto del sexo y me di cuenta que en realidad no era una experta en estos lances, era una chica medio ingenua, traviesa, con ganas de tener sexo y de disfrutar de su sexualidad. Saque su expediente y vi que era casada con 4 hijos, por una lado comprendí el porque tenía que ser en la oficina, pero también, por otro lado, no coincidía su supuesta experiencia sexual con su candidez e ingenuidad, así como a su falta de pericia en estas cosas. Asumí que era una chica sencilla que se había casado con alguna especie de idiota que no la trataba como se debía, me propuse a convertirla en una viciosa del sexo, a que disfrutara de todas y cada una de las artes amatorias, todo un reto.

 

Los encuentros fueron cada vez más frecuentes, mi escritorio era el mudo testigo de cada cogida, de cada penetración, de cada descarga, con el tiempo, ella solita se volteaba, se ponía en posición para que la penetrara analmente, claro jamás perdono que no se lo hiciera normalmente, me decía que le encantaba sentir mi semen calientito en su vagina, obviamente más de alguna vez sus paredes del culo se llenaron de mi espeso semen caliente. Algo que disfrutaba con mucho placer era que me bajara a su panocha y le lamiera con pasión su vulva, sus labios, su clítoris, con el tiempo fue aprendiendo a gratificarme y se volvió una experta mamadora de verga. En una ocasión después de haberse corrido tras una bien ejecutada mamada de concha, se arrodillo, tomo mi verga y se la llevo a su boca, dándome una mamada fenomenal, que manera de mamar, espectacular, no tarde en correrme y por primera vez, se trago toda mi leche, disfrutando cada gota. Por fin había logrado mi objetivo, tener una asistente viciosa de sexo, que lo disfrutaba de cabo a rabo y sin objeciones.

Un día llegué más temprano que de costumbre a la oficina, note que ya había llegado, su computadora estaba prendida y había cosas personales sobre su escritorio, pensé que se encontraba en el baño, de rato note que aún no aparecía y que la sala de usos múltiples estaba cerrada, lo cual no era normal, me acerque sigilosamente y escuche su leve risita cachonda, estuve un rato oyendo atentamente, hasta que se me ocurrió ir a mi oficina y ver el monitor de las cámaras de seguridad. Llegué a tiempo, ahí estaba Laurita en pleno faje con uno de mis gerentes más cercanos, era un faje, caliente y cachondo, pude ser testigo de toda la faena que adentro se lleva, me impresiono el tamaño de la verga de Joaquín y disfrute de la rica mamada que Laurita le brindo, al final, se enderezó, le sonrió y volteándose, se empino ofreciéndole una vista espectacular de su culo y su panochita peluda, goce viendo como la sodomizaban y como gozaba con tan poderoso miembro en su estrecho culo, de tan maravilloso espectáculo, saque mi verga y comencé a masturbarme, sin parpadear ni perder un segundo de lo que pasaba en pantalla, no puedo negar que al principio me dieron un poco de celos, sobre todo al ver la tremenda verga y la forma en que la tenían clavada y atravesada, pero fue más el placer de verla gozar de tal forma, que acepte, al fin y al cabo, logre mi propósito, aunque “He creado un monstruo”. Con el tiempo me di cuenta que cuando alguien le gustaba, lo llevaba a la sala de usos múltiples y ahí lo hacia suyo, ya fuera con un mamada, a veces solo una cogida, otras era un faje y en muchas otras era el show completo. Sin embargo, tenía la satisfacción que la primera mamada de la mañana era para mí y la última cogida del día era para mí. En una ocasión, en un solo día rompió record, le mamo la verga a un proveedor, más tarde al jefe de recursos humanos y cerca de mediodía al almacenista, claro, además de mi mamada mañanera. En ese día, cogió conmigo por la tarde, se cogío rápidamente al contador y le dio una gran mamada y una excelente cogida a uno de los muchachos de cobranza. Otro día estuvo cerca de dos horas encerrada con el nuevo mensajero, quién se la cogió de perrito, la culió, de misionero, se la monto, ufff que cogidon y para finalizar, ella lo gratifico con una larga y dulce mamada de verga extrayéndole todo sus jugos.

En la actualidad seguimos cogiendo con frecuencia en un motel, ella finalmente se divorció y ya no trabaja en la oficina, aunque yo sé que se ha convertido en toda una experta y viciosa sexual, y que se coge a quién se le da su regalada gana con todo desenfado y libertad, también sé que soy su único amante fijo y con quién se pule y gratifica de manera especial.

El Autor de este relato fué Eduardo Cardenas , que lo escribió originalmente para la web https://www.relatoscortos.com/ver.php?ID=14982&cat=craneo (ahora offline)

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2021-07-15

 

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